Entradas

Cómo conseguir oficinas con buena calificación energética

Estamos acostumbrados a escuchar hablar de eficiencia energética en electrodomésticos o en vehículos de transporte, pero esta también es muy importante en los edificios y las oficinas. Vivir o trabajar en un lugar con alta calificación energética redunda en nuestro propio beneficio y también en el de nuestro ecosistema, así que es importante ser conscientes de ello y dar cada vez más pasos en esa dirección.

Tipos de calificaciones de eficiencia energética

Actualmente, la eficacia energética de un edificio se mide a través de la certificación LEED, que es un sistema estándar internacional voluntario, aunque se han convertido en la referencia en el sector. De este modo, se evalúan diversos aspectos de un edificio como son su sostenibilidad, la energía y su impacto atmosférico, el buen aprovechamiento que se hace del agua, los materiales y los recursos utilizados, la calidad de su ambiente interior y su proceso de diseño.

Evaluados estos criterios, las edificaciones se distribuyen en distintas categorías: la normal, el certificado de plata, el de oro e incluso el de platino, que sería el más elevado. No obstante, en España todavía hay que avanzar mucho en este aspecto energético porque tan solo hay cerca de 250 edificios con certificación LEED en alguno de sus niveles.

Cómo conseguir un edificio con calificación energética LEED

Aumentar el parque de edificios LEED en España pasa por empezar a ser conscientes de su importancia desde la construcción. Así, hay que cuidar los materiales empleados y las técnicas de construcción. Lo cual suele incrementar los precios y necesita también de constructores y técnicos especializados en la materia. No obstante, estos gastos de más se amortizan en menos de cuatro años. Además, aportan una mejora considerable en la calidad de vida e incluso en la productividad cuando se trata de oficinas.

Por otra parte, también se pueden perfeccionar en gran medida los edificios ya construidos con medidas como renovar los sistemas de energía por otros más eficientes y respetuosos, integrando las energías renovables. Mejorar los aislamientos y aprovechar la luz natural y la orientación.

En España este certificado, que se creó en Estados Unidos, está vigente desde 1998 a través del Consejo de la Construcción Verde. Desde entonces ya se han creado diversos edificios siguiendo estas premisas, entre los que destacan algunos como el parque empresarial Las Rozas en Madrid, la torre Iberdrola de Bilbao o las nuevas tiendas de Mercadona en Móstoles o San Sebastián de los Reyes; así como la nueva sede de Roche en Madrid, que ya es el primer edificio de oficinas de la península que usa tan solo gases naturales y respetuosos. Su iluminación es 100 % con LEDs, cuenta con paneles solares para calentar el agua y con modernos sistemas de refrigeración natural.

Las naves nido tienen el espacio ideal para un nuevo emprendimiento

Las naves nido, espacio para un nuevo emprendimiento

Las naves nido, espacio para un nuevo emprendimiento. En la España de los años 80 hubo un “boom de las naves adosadas” y muchos constructores dedicaron grandes cantidades de dinero a construir estas naves en los nuevos polígonos industriales. Aquello parecía que era un gran negocio y una fuente inacabable de ingresos, pero no fue así.

La “gran crisis mundial” que comenzó en el año 2007 produjo el cierre de muchas empresas que habían comprado o alquilado naves industriales, y paulatinamente fue menguando la actividad industrial y se incrementó la cantidad de naves vacías disponibles. Esto hizo que el precio del metro cuadrado cayese en picado y se produjese una contracción importante del mercado inmobiliario industrial.

En los últimos dos años, se logró cierta estabilidad económica, que favoreció la reactivación del

sector productivo, y se va recuperando de forma paulatina la actividad en los polígonos industriales.

Algunos ayuntamientos tomaron la iniciativa de construir más de estas naves adosadas en nuevas zonas industriales o reciclando las existentes en los polígonos industriales para la radicación de empresas de nueva constitución.

 

Las nuevas naves nido responden a las nuevas necesidades de espacio de las jóvenes empresas

 

Las nuevas tendencias empresariales hablan de incubadoras de empresas y siguiendo la misma tendencia terminológica, a los espacios físicos donde se alojan les llaman naves nido.

Conceptualmente, son naves pequeñas, de una superficie aproximada de 250 m2, similares a las exitosas naves adosadas de los 80. Pero actualmente deben cumplir una serie de requisitos

compatibles con la era tecnológica que vivimos.

A la hora de construir naves nido o reciclar las naves adosadas para transformarlas en naves nido, se deben tener en cuenta dos premisas:

 

1.El uso que se le va a dar: Industrial, logístico o alternativo:

-El industrial hace referencia al uso típico de taller o fabricación

-El logístico comprende generalmente empresas de distribución o al área logística de una empresa, separada de la planta de producción. Es importante pensar en el crossdocking, que es un proceso de logística en el que se entrega la mercancía directamente del productor o fabricante al vendedor o distribuidor. La carga que llega de distintos fabricantes se ensambla o combina formando kits de nuevos productos e inmediatamente se despacha por otro medio de transporte. En la operación no hay almacenaje. Las naves nido son ideales para estas empresas.

-El uso alternativo se refiere a que empresas jóvenes, de nuevos emprendedores, que usan las naves nido para colocar equipos de meteorología, antenas y equipos telefónicos, espacios de coworking, salas recreativas, etc.

 

2.La sostenibilidad, que implica certificación de eficiencia energética y responsabilidad social corporativa.  Hoy en día es necesario disponer de naves nido que cumplan estos requisitos para satisfacer la creciente demanda de las nuevas empresas que operan en el importante mercado de la logística.

En el mercado inmobiliario industrial hay una carencia de este tipo de naves. Por ello, una inversión en este sentido tiene muchas posibilidades de éxito a corto plazo.

La sostenibilidad de una nave logística

La sostenibilidad de una nave industrial o logistica se está convirtiendo en un criterio a tener encuenta a la hora de proceder a realizar nuevas construcciones de estas relevantes infraestructuras.

La crisis que se ha atravesado desde 2008 ha pasado factura al sector industrial español, lo cual seha notado también en el deterioro de unas infraestructuras ya de por sí un tanto anquilosadas. Sin embargo, hay empresas que han optado por no demorar su puesta al día en materia de instalacionesy se han lanzado a la construcción de sus naves industriales y logísticas sostenibles.

Al fin y al cabo, se trata de una inversión que va a producir un evidente retorno, en términos de

ahorro energético y Responsabilidad Social Corporativa (beneficios indudables de imagen para la empresa por proteger el medio ambiente e integrarse en el entorno).

Algunas empresas pioneras españolas ya están poniendo en marcha sus naves industriales y

logísticas sostenibles, pero aún son minoritarias, por lo que es posible afirmar que esta política de instalaciones continúa siendo una asignatura pendiente.

Los criterios en los que se fundamentan las naves industriales y logísticas sostenibles

A grandes rasgos, es importante que las empresas reduzcan su impacto ambiental, es decir, su

huella de carbono. Por otro lado, esta política eco-friendly se traduce en medidas e indicadores concretos que implican que una actividad sea respetuosa con la naturaleza.

A continuación, se señalan las bases características de las naves industriales y logísticas sostenibles.

Reutilización de las aguas pluviales, lo que favorece un ahorro notable.

Uso de vegetación endémica (menor impacto ambiental y ahorro en términos de mantenimiento).

Colocación de placas fotovoltaicas en las cubiertas de los almacenes (tanto mediante instalación aislada como por medio de una conectada a la red).

–  Aislamiento térmico que implique el cumplimiento de las normativas vigentes, la seguridad de las personas y los criterios de eficiencia energética.

–  Iluminación mediante luminarias de bajo consumo o LED.

Build local, lo que conlleva la colaboración en materia de construcción con empresas de la zona, las cuales generan menor contaminación con sus transportes.

Por otro lado, quienes estén iniciándose en la preparación de estos modelos de instalaciones han de saber que pueden recurrir a un certificado de sostenibilidad, que sirven para atestiguar la calidad y las características de la adaptación eco-friendly de la infraestructura en cuestión. Entre los certificados de sostenibilidad, destacan los siguientes: LEED (Estados Unidos), BREEAM (Reino Unido), HQE (Francia), DGNB (Alemania) y VERDE (España).

En definitiva, vale la pena apostar por la construcción de naves industriales y logísticas sostenibles, ya que también permiten ofrecer una renovada imagen de marca (en términos de branding) y poner en valor una innovación tanto funcional como estética.

The Edge

El edificio de oficinas más sostenible del mundo

Nuestra forma de trabajar se hace más flexible cada día que pasa. La mayor conectividad, el auge de las redes sociales y los relevos generacionales están impulsando —incluso diríamos que propulsando— un cambio en el workplace que provoca hasta cierto vértigo.

Las tabletas, los dispositivos móviles, las videoconferencias, las aplicaciones móviles, el almacenamiento en la nube, la realidad aumentada, la realidad virtual o la telepresencia, son todos avances tecnológicos que nos alejan del concepto tradicional de oficina, e incluso nos alejan de la oficina como tal; ¿en qué sentido?

En el sentido de que cada vez parece tener menos justificación invertir tiempo en desplazarnos hasta un edificio para trabajar en él, cuando virtual y digitalmente podemos trabajar e interactuar con compañeros y clientes, desde cualquier parte del mundo, sin movernos de casa.

Ahora bien, existen determinados edificios que, por sí solos, constituyen suficiente reclamo para que los trabajadores QUIERAN acudir a ellos diariamente. Se trata de edificios concebidos con la sostenibilidad por bandera y diseñados sin perder de vista en ningún momento las necesidades de los usuarios finales del espacio. Es el caso del edificio The Edge, en Ámsterdam, el edificio más sostenible del mundo —según BREEAM—, promovido por OVG Real Estate y ocupado actualmente por la firma de consultoría Deloitte.

El edificio de oficinas más sostenible del mundo; sabor holandés

Detallar todas las características técnicas de The Edge ocuparía decenas —quizá cientos— de páginas y no es nuestra intención realizar un análisis tan pormenorizado. Ahora bien, sí queremos darte algunas pinceladas de lo que sería trabajar en este inmueble, para que tú mismo juzgues si te compensaría adentrarte en el atasco matutino de todos los días, o en el congestionado transporte público suburbano, para pasar la jornada en The Edge.

  • Para empezar, NADIE tiene un puesto de trabajo fijo —una mesa, se entiende— en The Edge. El edificio de oficinas de oficinas más sostenible del mundo es el lugar de trabajo de 2.500 empleados de Deloitte pero, curiosamente, sólo hay en él 1.200 mesas de trabajo. Aplican el hot-desking más estricto para optimizar el uso del espacio.
  • ¿Cómo sabes dónde te vas a sentar? Desde una aplicación móvil, desde tu casa, eliges cómo quieres trabajar un día determinado. Puedes elegir entre trabajar en una sala de reuniones, en un puesto situado en un balcón, en el iluminado —y gigante— atrio, en una “sala de concentración” en un puesto sentado o en un puesto de pie (sí, de pie). En función de estas preferencias, la aplicación móvil te asigna un espacio para ese día.
  • Cuando llegas a la oficina —digamos que en coche— el control de accesos del edificio reconoce tu matrícula y Deloitte ya sabe que has llegado. Dispones de abundantes tomas de corriente para recargar la batería de tu coche eléctrico, si lo tienes.
  • Aterrizado en el puesto de trabajo asignado, las luces se gradúan solas, también en base a tus preferencias. El edificio sabe si te gusta una mayor o menor iluminación y si la prefieres más o menos indirecta. Esto es posible porque la iluminación es toda LED y se alimenta con cables de red Ethernet…
  • Hay grandes pantallas planas repartidas por todo el edificio y puedes emparejarlas fácilmente con cualquier dispositivo móvil u ordenador portátil.
  • La cubierta y fachada sur del edificio de oficinas más sostenible del mundo están cubiertas de paneles solares, los cuales producen energía suficiente para alimentar todo el edificio, los ordenadores, los teléfonos móviles e incluso recargar los coches de todos los empleados.
  • Durante el verano se calienta agua —cuando es más eficiente hacerlo— y se envía a un pozo que hay bajo The Edge, a más de 150 metros de profundidad. Allí permanece el agua, aislada térmicamente, hasta que llega el invierno y el agua es de nuevo bombeada hacia arriba, para calentar el edificio.
  • El agua de lluvia es recogida para aprovisionar las cisternas de todos los baños del inmueble.
  • E imagina que, finalizada tu jornada, desde la aplicación móvil pudieras elegir una receta de cocina para preparar en casa, y que en el mismo edificio se te preparara inmediatamente una bolsa para llevar, con todos los ingredientes necesarios; ¿realidad o ficción? Pura realidad.

No es de extrañar que, según la propia Deloitte, muchos trabajadores se quieran incorporar a sus filas, movidos casi exclusivamente por el deseo de trabajar en el edificio de oficinas más sostenible del mundo.

¿Y tú? ¿Cómo es tu oficina comparada con The Edge?

¿Qué son las cubiertas verdes?

¿Qué son las cubiertas verdes? ¿Son una moda pasajera o verdaderamente cumplen una función que justifica su incorporación a naves logísticas, edificios de oficinas y centros comerciales? ¿Las cubiertas verdes tienen cabida en las estrategias de property management de propietarios e inversores de todo tipo de inmuebles?

La explicación de lo que son las cubiertas verdes —o cubiertas vegetales— es bien sencilla; imagina que escapas a la azotea del edificio de oficinas en el que trabajas para tomar el aire y que, en lugar de las habituales máquinas de aire acondicionado e instalaciones, topas con un bonito y frondoso jardín, con su correspondiente hierba, sus arreglos florales e incluso con sus poblados árboles. Si te sucede algo parecido, habrás dado con una cubierta verde y ésta no habrá brotado allí por casualidad.

Las cubiertas vegetales existen por las razones que exponemos a continuación, razones que tienen mucho que ver con el ámbito de la sostenibilidad y la eficiencia energética en edificios de toda tipología.

Cubiertas verdes en inmuebles; ¿por qué?

  • Para empezar, no hace falta recurrir a argumentos muy técnicos para justificar la existencia de un jardín en la cubierta de un edificio; ¿por qué no ofrecer a los inquilinos de un inmueble un espacio de ocio y esparcimiento al aire libre, sin que necesariamente deban bajar a la calle? ¿No crees que la lógica tras ello es aplastante? Los tejados suelen ser superficies infrautilizadas que, bien aprovechadas, aportan gran valor añadido al edificio.
  • Las cubiertas verdes, por definición, ayudan a reducir los gases de efecto invernadero. Los árboles y plantas absorben dióxido de carbono y sirven como filtro natural del aire que respiramos.
  • Las cubiertas verdes ayudan a reducir algo que se denomina como el efecto “isla urbana de calor”. Al reducir el número de superficies reflectantes de la cubierta del edificio —superficies de máquinas, metales y recubrimientos— es más fácil que el calor se disipe, en lugar de reflejarse en todas direcciones. La temperatura de las ciudades disminuiría drásticamente si se popularizara esta práctica.
  • Las cubiertas verdes retienen el agua de lluvia y ayudan a paliar los efectos de inundaciones o lluvias abundantes.
  • Son una manera excelente de aislar térmicamente los edificios. En verano, reducen la necesidad de uso del aire acondicionado y en invierno aíslan muy bien del frío y reducen el consumo energético necesario para calentar el interior de los inmuebles.
  • Según un estudio de la Escuela Técnica de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universitat Politècnica de València, se puede ahorrar entre un 20 y un 50 por ciento del consumo requerido para enfriar un edificio gracias al uso de las cubiertas verdes.
  • Del mismo modo que las cubiertas verdes protegen térmicamente, también son una buena barrera frente a todo tipo de inclemencias meteorológicas. Protegen del viento, la erosión y en general, del desgaste. Ello conlleva un menor gasto en mantenimiento y reparación de los elementos que de otro modo quedarían más expuestos o desprotegidos.
  • No se puede negar que las cubiertas verdes aportan un valor añadido de responsabilidad social corporativa, cada vez más apreciado por usuarios e inversores. Las empresas gustan de iniciativas que hacen más productivos a sus empleados y que las ponen más en contacto con el medio natural.
  • Las cubiertas verdes ayudan a la biodiversidad, ofreciendo cobijo, comida y protección para las abejas. Recordemos que las abejas son imprescindibles para la polinización y que están desapareciendo rápidamente de los centros urbanos.
  • Aunque no sea su función principal, las cubiertas verdes son también susceptibles de aprovechamiento como huerto urbano.
  • Las cubiertas vegetales pueden ser un arma adicional de los departamentos de recursos humanos para atraer talento a sus empresas. En el mundo de hoy día, los tradicionales modelos de trabajo encorsetados están perdiendo la batalla frente a las nuevas tendencias del workplace. Espacios tales como las cubiertas verdes, muy susceptibles de ser empleadas como zonas de reunión y trabajo informal o colaborativo, cada vez son más apreciados.

Es posible que en la azotea de tu edificio exista un jardín y que todavía no lo sepas; ¿por qué no lo averiguas? En el más que probable caso de que no sea así, ¿por qué no propones su instalación a los propietarios del inmueble?

La rehabilitación verde en edificios de oficinas

En la comunidad científica siempre ha existido debate en derredor de una gran cuestión; ¿es el universo infinito o finito? Aunque no es objeto de este blog y si en algo te interesa el asunto, sólo apuntaremos lo siguiente: los líderes de opinión en la materia afirman que, aunque el universo es infinito en el espacio, es finito en el tiempo, porque es más grande que la distancia que ha recorrido la luz desde el “Bing-Bang”, la cual todavía no ha llegado a todos sus confines.

No sucede lo mismo con los mercados de oficinas de Madrid y/o Barcelona, en los que el suelo es sin duda finito y no existe más espacio para el desarrollo de nuevos proyectos. La consecuencia directa de ello es que, salvo contadas excepciones, el stock de edificios envejece gradualmente, ante la falta de proyectos de rehabilitación o reforma que actualicen los inmuebles en materia de sostenibilidad, eficiencia energética, funcionalidad e imagen. El problema es especialmente acuciante en el centro de las ciudades.

Ahora bien, si se confirman los buenos augurios sobre la recuperación -o estabilización- del mercado de oficinas, propietarios e inversores quizá deban tomarse en serio la denominada “rehabilitación verde” de sus inmuebles, para que sus edificios no se queden atrás y puedan seguir compitiendo en plazas cada vez más exigentes por parte de los grandes usuarios de espacio. Pero empecemos por el principio; ¿qué es exactamente una rehabilitación verde?

La rehabilitación verde (conocida en EE.UU. como “green retrofit”)

Para facilidad de referencia la llamaremos aquí rehabilitación verde, aunque más bien se trate de una “retroadaptación”, una “retroinstalación” o un “reequipamiento”, consistente en mejorar un edificio ocupado total o parcialmente, con el objetivo de conseguir eficiencias relativas al uso de la energía y el agua, así como bondades en cuestiones de iluminación artificial y natural, calidad del aire, acústica y habitabilidad general para los inquilinos.

¿Qué tipo de usuarios o inquilinos son impulsores de la rehabilitación verde en los edificios que ocupan? Las empresas más a favor de esta iniciativa quedan encuadradas en tres categorías fundamentalmente; la empresa pública, la gran multinacional y las start-up. La empresa pública persigue -y debiera perseguir más- cualquier iniciativa verde, particularmente por dar ejemplo en materias muchas veces reguladas por ella. Las grandes multinacionales internalizan la rehabilitación verde para cumplir con sus políticas de responsabilidad social corporativa y así poder “presumir” de ello frente a sus accionistas e inversores. En último lugar, las start-up prefieren ocupar este tipo de edificios puesto que es una manera de atraer talento a sus corporaciones, firmas modernas y jóvenes en las que se valora mucho un workplace sostenible, dinámico, flexible y colaborativo.

¿Se puede hacer una rehabilitación verde parcial de un edificio de oficinas? Aunque técnicamente es posible y muy común -se pueden incluso obtener certificaciones de sostenibilidad para plantas independientes dentro de un edificio- el ideal es acometer este tipo de mejoras para la totalidad del inmueble. Sólo de este modo se pueden realizar las modificaciones integrales necesarias para conseguir unas economías de escalas que justifiquen claramente la inversión.

El enfoque integral no solamente se refiere a que la rehabilitación verde ha de abarcar toda la superficie del inmueble, sino también a que se deben estudiar todos los sistemas (iluminación, aire acondicionado, suministro eléctrico y de agua, etc.) de manera conjunta. Será más probable la obtención de mejoras y ahorros energéticos si el diseño de la nueva infraestructura se hace teniendo en cuenta que dichos sistemas pueden funcionar de manera más eficiente si están conectados entre sí.

¿Existe realmente un valor añadido desde el punto de vista financiero en la rehabilitación verde? Además de los evidentes ahorros en cuanto a consumos de diferente índole, los resultados indican que el principal beneficio latente reside en la productividad ganada cuando el espacio ocupado cumple con los parámetros de sostenibilidad. Es muy diferente trabajar con luz natural y con aire de buena calidad, a hacerlo en las condiciones contrarias, algo de lo que tanto usuarios como propietarios de edificios de oficinas son cada vez más conscientes. Este mensaje está calando poco a poco en la comunidad inmobiliaria, haciendo cada vez más fácil justificar un diferencial en renta para aquellos edificios que se han beneficiado de una rehabilitación verde.

No obstante, es importante reseñar también que, en el pasado, muchos propietarios se han resistido a acometer este tipo de mejoras puesto que, ante una inversión de significativo calibre -de cuyos beneficios disfrutan casi en exclusiva los inquilinos-, no siempre han conseguido repercutir el coste de la rehabilitación a través de las rentas. Esperemos que esto cambie y que el mercado asuma que el coste de manutención y ocupación de un parque de oficinas más verde y moderno ha de ser repartido entre todos sus beneficiarios.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Consideras que los inquilinos entienden este discurso y que están dispuestos a pagar una renta algo mayor por ocupar un edificio “retroquipado” con tecnología verde y moderna?

La supervivencia de los centros comerciales

La supervivencia de los centros comerciales

En un post reciente versábamos sobre las tendencias imperantes en el sector del retail y sin reparo empleábamos el apelativo de “imparables” para definirlas. Teniendo en cuenta que el protagonismo de la venta on-line es ciertamente “unstoppable” y que su peso específico en relación a la venta física en tienda es cada vez mayor, cabe preguntarse por la supervivencia de los centros comerciales; ¿está su modelo de negocio agotado y abocado al fracaso? ¿Tiene sentido que sigan proliferando como setas grandes superficies cuando nuestra tendencia es, cada vez más, la de hacer la compra desde la comodidad de nuestros hogares? ¿Seguiremos acudiendo a una tienda para comprar ropa cuando podamos imprimirnos las prendas con la impresora 3d de casa?

La impresión 3d doméstica de todo tipo de productos está todavía por llegar y puede que creas que queda lejana en el tiempo, pero su uso cotidiano está a la vuelta de la esquina y representa solamente uno de los muchos factores que condicionarán la futura supervivencia de los centros comerciales. La pregunta es pues clara: ¿qué van a hacer los propietarios y promotores de centros comerciales al respecto? ¿Qué papel juegan los retailers en la ecuación?

Los centros comerciales dan la batalla

  • Si no puedes con tu enemigo, únete a él (“If you can’t beat ‘em, join ‘em!”). Asumida la realidad de que la tecnología es imbatible, la supervivencia de los centros comerciales pasa por abrazar los avances tecnológicos en lugar de combatirlos. Muchos gestores y retailers comienzan a incorporar en sus centros y tiendas innovaciones digitales dirigidas a recuperar a los clientes de antaño, hoy día recluidos en casa frente a la pantalla del ordenador.

Por ejemplo, algunos operadores de moda integran en sus probadores de ropa terminales de comunicación con el personal de la tienda, así como pantallas táctiles para consultar la disponibilidad de otras prendas, colores y stock. Otros retailers empiezan a ofrecer espacio físico en sus tiendas a marcas con las que antes competían y que hasta la fecha solamente vendían por internet. El objetivo es que los centros comerciales se beneficien de la afluencia de los compradores on-line, en contraposición a la tendencia preponderante contraria, consistente en que muchos clientes acuden a una tienda física sólo para tocar y probar un producto que luego comprarán por internet (el fenómeno denominado “showrooming”).

  • Los lavados de cara son imperativos para la supervivencia de los centros comerciales. Es muy fácil quedarse atrás en aspectos tales como la decoración, la iluminación, la sostenibilidad o la accesibilidad y ésta es una realidad asumida por propietarios y promotores. Teniendo en cuenta la concentración creciente del sector y la arrolladora competencia de la venta on-line, es imprescindible la renovación y puesta al día de los espacios si se quiere retener y atraer al cliente. La luminosidad, los espacios abiertos, la iluminación LED y los colores neutros son algunas de las tendencias más populares en este sentido.

 

  • El centro comercial como destino. Convertir el centro comercial en una experiencia para el usuario no es una estrategia nueva pero, ante la caída de las ventas en tienda física, está tomando impulso nuevo. Ya no es suficiente ofrecer accesos cómodos y buenos precios; el objetivo es que el cliente visite el centro también por otros motivos, invitándole a participar en eventos, conciertos, atracciones, concursos o sorteos. La existencia de zonas verdes, jardines y zonas exteriores para pasear (e incluso deambular) son cada vez más valoradas por el público y una excelente manera de atraer clientes potenciales. La supervivencia de los centros comerciales sigue pues dependiendo del ocio y esparcimiento del visitante.
  • La sostenibilidad como elemento de venta. El uso de materiales sostenibles, las terminaciones en madera, los productos nobles o reciclados, las iluminaciones de tipo LED o el máximo aprovechamiento de la luz natural son características cada vez más apreciadas por los visitantes de los centros comerciales y particularmente por el público femenino, según diversos estudios sobre la cuestión. Este dato es de especial relevancia, teniendo en cuenta que casi el 85% de las compras en centros comerciales son realizadas por mujeres.

 

  • Un mix comercial cada vez más heterogéneo. Para la supervivencia de los centros comerciales éstos deberán adaptarse a una población cada vez más heterogénea en cuanto a sus niveles de poder adquisitivo. La brecha existente entre los que más tienen y los que menos tienen es cada vez mayor, un hecho que no pasan por alto los propietarios y gestores de centros comerciales. Es por ello que progresivamente será más habitual encontrar tiendas low-cost junto a operadores de artículos de lujo. El visitante sabrá apreciar este eclecticismo comercial y hará que el atractivo del conjunto sea mayor para un segmento de la población también más amplio.

Como conclusión, diríamos que al comprador siempre se le han de dar facilidades en la compra, pero ésta deberá producirse en un entorno agradable y que sea respetuoso con el medioambiente. La tecnología estará cada vez más presente en el proceso comercial, pero facilitándola y no obstaculizándola; la supervivencia de los centros comerciales dependerá en gran medida de ello.

¿Qué opinas? ¿Sigues yendo a los centros comerciales tanto como antes? ¿Estás aumentando el número de compras que haces on-line? ¡Cuéntanos tu experiencia!

Tendencias en sostenibilidad para 2016

La aplicación de criterios de sostenibilidad y eficiencia energética a la construcción de inmuebles de todo tipo no es nueva. Esta tendencia existe ya hace años, pero huelga decir que en España todavía queda mucho camino por recorrer en este sentido.

La revista Forbes, en su informe “No More Wasted Energy: The Power of Energy Intelligence Software” analiza esta cuestión y arranca su estudio preguntando por las tendencias en sostenibilidad a ciertos ejecutivos, todos ellos líderes de reconocido prestigio en empresas de alcance internacional.

El resultado de lo anterior es que existe un amplio consenso en la necesidad de aplicar criterios de sostenibilidad y eficiencia a la construcción, destacando cuatro factores sobre los demás como catalizadores de dicha necesidad.

Tendencias en sostenibilidad; ¿cuáles son sus catalizadores?

1.- Una mayor conciencia de ahorro energético. Antes de la grave crisis financiera de 2007/2008, no había motivos para buscar reducciones de coste a través de la sostenibilidad y la eficiencia energética. Los negocios funcionaban tan bien que nadie prestaba atención a los beneficios latentes y dimanantes de una adecuada política de optimización en el apartado de la energía. La manera de afrontar estas partidas de gastos ha cambiado mucho y hoy día se es mucho más consciente en el apartado de la sostenibilidad y de la responsabilidad social corporativa.

2.- Una mayor volatilidad en los precios eléctricos. Los precios de la electricidad son cada vez más volátiles, motivo por el que las empresas adoptan estrategias proactivas de reducción y optimización en el consumo. Ganan peso las certificaciones energéticas aplicables al ámbito inmobiliario y constructivo, obligando a usuarios y promotores a cuidar apartados de gasto que no siempre habían sido foco de su atención.

3.- Un cambio cultural y generacional que va más allá del mero cambio en la conciencia de ahorro energético. Conforme se van incorporando trabajadores más jóvenes a las plantillas de las empresas, éstas van adaptándose al estilo, necesidades y expectativas de estos nuevos empleados. La sostenibilidad deja de ser un concepto restringido al ámbito de la empresa y se entiende como un mayor respeto por los recursos humanos, la ciudadanía en general, el medioambiente y la naturaleza. Se huye cada vez más del estereotipo de empresa rígida que no escucha ni observa lo que sucede a su alrededor.

4.- El efecto Prius. En su momento, el Toyota Prius fue el símbolo de lo que estaba por venir en el sector de la automoción y fueron muchas las personalidades del mundo del cine, el arte o la política las que adoptaron este vehículo como medio de transporte, convirtiéndolo para el gran público en algo digno de admiración o incluso como algo “sexy”. En el mundo de la construcción ha sucedido algo parecido y los edificios eficientes tienen mejor imagen para muchos inversores y usuarios. Esta percepción ayuda a que se produzca un efecto contagio de cualquier política sostenible.

Dicho lo cual y entendidos los motivos que han permitido hacer avances en cuestiones de construcción verde o construcción sostenible, a continuación queremos exponer las tendencias que se presentan en este ámbito para el recién estrenado 2016.

Tendencias en sostenibilidad para 2016; seguimos avanzando

  • Nuevos materiales

Se impone el uso de materiales respetuosos con el medioambiente en la construcción sostenible. La sostenibilidad comienza mucho más atrás en el proceso constructivo y se procura que todos los materiales empleados sean biodegradables, reciclados o reciclables. Esto se hace para que no sólo el producto final sea un inmueble compuesto de elementos sostenibles sino también que todos los desechos generados durante la construcción sean lo menos contaminantes posible.

  • Arquitectura verde en iluminación y climatización

En muchos casos, no es difícil cambiar unos mínimos criterios técnicos de un proyecto arquitectónico convencional para convertirlo en un proyecto verde. Por ejemplo, una de las tendencias en sostenibilidad cada vez más seguidas por arquitectos y constructores es el uso de las corrientes naturales de aire para enfriar o calentar, así como al empleo de la luz natural por cuestiones de iluminación.

  • Los edificios de energía cero

Son edificios cuya generación propia de energía a lo largo de un año debe ser igual a la energía demandada. Dependen para ello de fuentes alternativas, como lo son la energía solar, la eólica o los biocombustibles, permitiéndoles operar de manera independiente a la red eléctrica convencional. Este tipo de construcción es significativamente más cara, pero en el largo plazo produce grandes ahorros, además de evidentes beneficios para el medioambiente.

  • La gestión correcta del agua

Los edificios consumen aproximadamente el 15% de toda el agua consumida en el mundo, motivo por el que es clave buscar formas para reducir y optimizar su consumo. En los edificios de oficinas, por ejemplo, encontraremos cada vez más apliques y sistemas que administren mejor este bien tan escaso y se implementarán políticas concretas y medibles de gestión del agua. Es una de las tendencias en sostenibilidad más visibles para el usuario.

  • Cristales inteligentes en fachadas

Avanzando a pasos agigantados, existen ya cristales que se adaptan a las circunstancias particulares de cada estación del año. Se trata de materiales que bloquean los rayos del sol en verano pero que en invierno relajan sus propiedades para permitir la entrada de calor. De este modo se reducen drásticamente las necesidades de climatización de los edificios.

  • Cubiertas frescas y cubiertas verdes

Las cubiertas frescas son básicamente cubiertas reflectantes. Gracias al uso de materiales especiales como azulejos o pinturas, se reflejan los rayos solares y se disminuye la temperatura interior del edificio. Las necesidades de climatización son pues también menores. De manera análoga, las cubiertas verdes o ajardinadas son una alternativa sostenible que evita el impacto directo del sol en la cubierta.

Y éstas son las tendencias en sostenibilidad que desde MisOficinas creemos más relevantes; ¿consideras que nos hemos dejado alguna? ¿Hay algo digno de mención que quieras compartir con nosotros? ¡Deja tu comentario y háznoslo saber!