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Cómo conseguir oficinas con buena calificación energética

Estamos acostumbrados a escuchar hablar de eficiencia energética en electrodomésticos o en vehículos de transporte, pero esta también es muy importante en los edificios y las oficinas. Vivir o trabajar en un lugar con alta calificación energética redunda en nuestro propio beneficio y también en el de nuestro ecosistema, así que es importante ser conscientes de ello y dar cada vez más pasos en esa dirección.

Tipos de calificaciones de eficiencia energética

Actualmente, la eficacia energética de un edificio se mide a través de la certificación LEED, que es un sistema estándar internacional voluntario, aunque se han convertido en la referencia en el sector. De este modo, se evalúan diversos aspectos de un edificio como son su sostenibilidad, la energía y su impacto atmosférico, el buen aprovechamiento que se hace del agua, los materiales y los recursos utilizados, la calidad de su ambiente interior y su proceso de diseño.

Evaluados estos criterios, las edificaciones se distribuyen en distintas categorías: la normal, el certificado de plata, el de oro e incluso el de platino, que sería el más elevado. No obstante, en España todavía hay que avanzar mucho en este aspecto energético porque tan solo hay cerca de 250 edificios con certificación LEED en alguno de sus niveles.

Cómo conseguir un edificio con calificación energética LEED

Aumentar el parque de edificios LEED en España pasa por empezar a ser conscientes de su importancia desde la construcción. Así, hay que cuidar los materiales empleados y las técnicas de construcción. Lo cual suele incrementar los precios y necesita también de constructores y técnicos especializados en la materia. No obstante, estos gastos de más se amortizan en menos de cuatro años. Además, aportan una mejora considerable en la calidad de vida e incluso en la productividad cuando se trata de oficinas.

Por otra parte, también se pueden perfeccionar en gran medida los edificios ya construidos con medidas como renovar los sistemas de energía por otros más eficientes y respetuosos, integrando las energías renovables. Mejorar los aislamientos y aprovechar la luz natural y la orientación.

En España este certificado, que se creó en Estados Unidos, está vigente desde 1998 a través del Consejo de la Construcción Verde. Desde entonces ya se han creado diversos edificios siguiendo estas premisas, entre los que destacan algunos como el parque empresarial Las Rozas en Madrid, la torre Iberdrola de Bilbao o las nuevas tiendas de Mercadona en Móstoles o San Sebastián de los Reyes; así como la nueva sede de Roche en Madrid, que ya es el primer edificio de oficinas de la península que usa tan solo gases naturales y respetuosos. Su iluminación es 100 % con LEDs, cuenta con paneles solares para calentar el agua y con modernos sistemas de refrigeración natural.

Oficinas: cómo el diseño es clave para la productividad

En la actualidad, el diseño ya no es esclavo tan solo del buen gusto. A la hora de elegir el
mobiliario perfecto para las oficinas, cada vez son más las empresas que relegan las cuestiones de
estilo a un segundo plano y destinan sus principales esfuerzos en asegurarse un espacio ideal para
el trabajador en el que se logre recrear un espacio propicio para una sana productividad.
Pero esto no quiere decir que no se realicen diseños fieles a las nuevas tendencias y con un
marcado gusto a la hora de elegir los elementos que formarán parte del mobiliario de trabajo de sus
empleados. Además de eso, también se persigue que el trabajador posea un puesto en el que sus
necesidades de iluminación, calidad del aire, temperatura y otras claves psicológicas estén
cubiertas para que su eficiencia y productividad no se vean amenazadas por la falta de bienestar.
¿Qué favorece al trabajador en cuestiones de diseño de oficinas?
Lo ideal es contar con oficinas con grandes ventanales por los que no solo entre luz natural, sino
que permita también admirar el paisaje, reduciendo con ello la percepción de ‘encierro’ del trabajador
y manteniendo a raya sus niveles de estrés y ansiedad.
Respecto al mobiliario, los colores claros son el ‘must have’ en este sentido. El blanco, los tonos
grises claros y los azules son entendidos como tonalidades que aportan tranquilidad y equilibrio a
quienes los admiran. Aun así, los colores vivos y alegres también son recomendables para que el
empleado no pierda la vitalidad con el trascurso del día. En relación a los materiales, los expertos
recomiendan la madera, a poder ser vista, dado que la percepción psicológica es de conexión con la
naturaleza. Y entrando en temas más de decoración que de diseño, tener plantas naturales en la
oficina descarga el ambiente y ayuda a los trabajadores a tomar una actitud positiva y relajada.
Las claves del éxito:
– Buena calidad del aire. Bajos niveles de CO2 y correcta ventilación aseguran hasta un 11% de
incremento de productividad.
– Buena temperatura. El exceso de calor cansa al trabajador y el frío le impide concentrarse. Se
recomienda una temperatura entre los 22 y 24 grados.
– Buena iluminación (a poder ser natural y con vistas al exterior).
– Fuera contaminación acústica. Los ruidos son fuente de nerviosismo y ansiedad para los
trabajadores, mantener esto a raya asegura su productividad.
– Estrategia de diseño. Se recomienda no ‘amontonar’ a los empleados y dotarles de lugares
espaciosos para desarrollar su trabajo sin limitaciones.
¿Qué empresas cuidan mejor a sus empleados?
Conocedores de la importancia de cuidar el diseño de los espacios de trabajo encontramos empresas
como Liberty Seguros, Adecco, Lilly, Novartis, BBVA o ING, que han sido incluidas por este motivo en
el prestigioso listado de ‘Great Place to Work’.

Ciudades financieras: la nueva tendencia en oficinas para empresas

El multimillonario Bill Gates es conocido y afamado mundialmente por la creación, impulso y desarrollo de Microsoft. No obstante, no tanta gente sabe que también fue él el primero en crear una ciudad financiera para concentrar sus oficinas y trabajadores, ahorrando costes y buscando la mayor eficiencia. Un modelo que actualmente se está expandiendo por las principales urbes del mundo. De este modo, ya en 1986 sus trabajadores de la sede central de Microsoft en Seattle fueron ubicados en su ciudad financiera de Redmond.
En la actualidad son las grandes multinacionales tecnológicas como Google, Facebook o Twitter, y cómo no Microsoft, las referentes en cuanto a ciudades financieras. Pero muchas otras empresas, de sectores tan diversos como la banca, el automóvil o las energéticas, están copiando este modelo, siendo ejemplos de ellos la ciudad financiera del BBVA en Madrid, con su emblemático edificio de «La Vela» o el Distrito C de Telefónica.
¿En qué se caracterizan las ciudades financieras?
Si algo define a estas nuevas ciudades, además del hecho de concentrar en ellas a varios miles de trabajadores y directivos, es la búsqueda de ahorro al máximo en costes y que apuestan por la innovación en todos los sentidos, incluido el medioambiental. De este modo, se las suele conocer como «ciudades verdes», pues buscan con sus futuristas diseños, con materiales como el vidrio y con las últimas tecnologías ahorrar tanto en aire acondicionado como en calefacción, emitiendo consecuentemente mucho menos C02 al planeta que otras empresas de similares características y tamaños. También ahorran en iluminación y suelen optar por energías renovables. Por ejemplo, la citada sede de Telefónica cuenta con 16.600 paneles fotovoltaicos para recoger la luz solar, lo que la convierte en una de las principales plantas productoras de este tipo de energía en Europa.
Otro aspecto en el que suelen poner la mirada este tipo de edificios es en el ahorro de agua. Su calefacción suele ser siempre solar y lleva incorporados circuitos para reutilizar el agua, como sucede en el edificio Abelias del Banco Popular, ubicado en Madrid.
La primera en establecerse en la capital española fue la ciudad financiera del Banco Santander, ya en 2004. Mientras que una de las últimas ha sido Vodafone, la cual se expande por cinco edificios y 50.000 metros cuadrados.
Todo integrado, una auténtica ciudad
Pero cuando hablamos de ciudad financiera no nos referimos solo a que miles de personas trabajan ahí. Sino a que realmente pueden hacer allí su vida. Estos macro complejos incluyen desde restaurantes a supermercados, farmacias, centros médicos, guarderías, polideportivos, transporte público y otros servicios como peluquerías, tintorerías, librerías, zonas verdes…
Como puedes ver, las multinacionales huyen de los abarrotados y caros centros urbanos, para establecerse en el extrarradio, donde logran mayor productividad, más eficiencia energética y de recursos humanos, así como mayor control de todo el proceso productivo.

Tipos de oficinas en función de la empresa

Las oficinas son el lugar de trabajo donde se suele pasar la mayor parte del tiempo. Por este motivo y porque, muchas veces la sede de las oficinas también es la carta de presentación de la empresa, cada oficina debe estar adecuada a las necesidades de la actividad de la compañía.

No todas las oficinas ni su disposición sirven para todas las actividades. No requieren el mismo tipo de espacio un despacho de abogados y una agencia de publicidad, por ejemplo. La forma en que desarrollan su actividad no se parece y las necesidades a cubrir son muy diferentes.

Así pues, a la hora de elegir oficina o de diseñar el espacio, hay que tener muy clara cuál sería la mejor disposición para que nuestra actividad se desarrolle perfectamente. Actualmente las fórmulas más comunes son:

Oficinas abiertas: se trata de instalar la oficina en espacios abiertos, sin tabiques ni barreras visuales, para que los empleados puedan ver más allá de lo que tienen en frente, dando además una sensación de amplitud. Las profesiones más creativas suelen decantarse por este tipo de espacios ya que les da la posibilidad de poner las ideas de forma conjunta siempre, son espacios en los que no hay barreras para comunicarse y compartir el trabajo.

Oficinas cerradas: en este tipo de oficinas, los empleados disponen quizás de más privacidad. Es necesario para algunos trabajos en los que se utilice constantemente el teléfono y se necesite un poco más de intimidad o menos sonido de ambiente. Son las oficinas perfectas para aquellas profesiones donde se trate información más confidencial, como pueda ser un despacho de abogados, gabinetes psicológicos, o consultas médicas.

Oficinas modernas: son una tendencia que está cada vez más en auge y cuyo diseño han puesto de moda compañías tan importantes como Google o Airbnb. Son espacios en los que, aparte de trabajar, también se pueden realizar otras actividades gracias a algunos de los elementos de los que se dispone. Además, existen salas de todo tipo en las que poder descansar o tener reuniones menos convencionales. Muy útiles estos espacios para aquellas empresas que necesiten que los trabajadores estén largas jornadas y también para aquellas profesiones que requieran una altísima concentración durante unas horas, con la consecuente necesidad de esparcimiento tras el esfuerzo.

Estos son algunos de los tipos de oficinas y tendencias más comunes y también algunos de los factores que han de considerarse a la hora de instalar una oficina, para posteriormente y cuando finalice la instalación sea adecuado al tipo de empresa del que se trate.

The Edge

El edificio de oficinas más sostenible del mundo

Nuestra forma de trabajar se hace más flexible cada día que pasa. La mayor conectividad, el auge de las redes sociales y los relevos generacionales están impulsando —incluso diríamos que propulsando— un cambio en el workplace que provoca hasta cierto vértigo.

Las tabletas, los dispositivos móviles, las videoconferencias, las aplicaciones móviles, el almacenamiento en la nube, la realidad aumentada, la realidad virtual o la telepresencia, son todos avances tecnológicos que nos alejan del concepto tradicional de oficina, e incluso nos alejan de la oficina como tal; ¿en qué sentido?

En el sentido de que cada vez parece tener menos justificación invertir tiempo en desplazarnos hasta un edificio para trabajar en él, cuando virtual y digitalmente podemos trabajar e interactuar con compañeros y clientes, desde cualquier parte del mundo, sin movernos de casa.

Ahora bien, existen determinados edificios que, por sí solos, constituyen suficiente reclamo para que los trabajadores QUIERAN acudir a ellos diariamente. Se trata de edificios concebidos con la sostenibilidad por bandera y diseñados sin perder de vista en ningún momento las necesidades de los usuarios finales del espacio. Es el caso del edificio The Edge, en Ámsterdam, el edificio más sostenible del mundo —según BREEAM—, promovido por OVG Real Estate y ocupado actualmente por la firma de consultoría Deloitte.

El edificio de oficinas más sostenible del mundo; sabor holandés

Detallar todas las características técnicas de The Edge ocuparía decenas —quizá cientos— de páginas y no es nuestra intención realizar un análisis tan pormenorizado. Ahora bien, sí queremos darte algunas pinceladas de lo que sería trabajar en este inmueble, para que tú mismo juzgues si te compensaría adentrarte en el atasco matutino de todos los días, o en el congestionado transporte público suburbano, para pasar la jornada en The Edge.

  • Para empezar, NADIE tiene un puesto de trabajo fijo —una mesa, se entiende— en The Edge. El edificio de oficinas de oficinas más sostenible del mundo es el lugar de trabajo de 2.500 empleados de Deloitte pero, curiosamente, sólo hay en él 1.200 mesas de trabajo. Aplican el hot-desking más estricto para optimizar el uso del espacio.
  • ¿Cómo sabes dónde te vas a sentar? Desde una aplicación móvil, desde tu casa, eliges cómo quieres trabajar un día determinado. Puedes elegir entre trabajar en una sala de reuniones, en un puesto situado en un balcón, en el iluminado —y gigante— atrio, en una “sala de concentración” en un puesto sentado o en un puesto de pie (sí, de pie). En función de estas preferencias, la aplicación móvil te asigna un espacio para ese día.
  • Cuando llegas a la oficina —digamos que en coche— el control de accesos del edificio reconoce tu matrícula y Deloitte ya sabe que has llegado. Dispones de abundantes tomas de corriente para recargar la batería de tu coche eléctrico, si lo tienes.
  • Aterrizado en el puesto de trabajo asignado, las luces se gradúan solas, también en base a tus preferencias. El edificio sabe si te gusta una mayor o menor iluminación y si la prefieres más o menos indirecta. Esto es posible porque la iluminación es toda LED y se alimenta con cables de red Ethernet…
  • Hay grandes pantallas planas repartidas por todo el edificio y puedes emparejarlas fácilmente con cualquier dispositivo móvil u ordenador portátil.
  • La cubierta y fachada sur del edificio de oficinas más sostenible del mundo están cubiertas de paneles solares, los cuales producen energía suficiente para alimentar todo el edificio, los ordenadores, los teléfonos móviles e incluso recargar los coches de todos los empleados.
  • Durante el verano se calienta agua —cuando es más eficiente hacerlo— y se envía a un pozo que hay bajo The Edge, a más de 150 metros de profundidad. Allí permanece el agua, aislada térmicamente, hasta que llega el invierno y el agua es de nuevo bombeada hacia arriba, para calentar el edificio.
  • El agua de lluvia es recogida para aprovisionar las cisternas de todos los baños del inmueble.
  • E imagina que, finalizada tu jornada, desde la aplicación móvil pudieras elegir una receta de cocina para preparar en casa, y que en el mismo edificio se te preparara inmediatamente una bolsa para llevar, con todos los ingredientes necesarios; ¿realidad o ficción? Pura realidad.

No es de extrañar que, según la propia Deloitte, muchos trabajadores se quieran incorporar a sus filas, movidos casi exclusivamente por el deseo de trabajar en el edificio de oficinas más sostenible del mundo.

¿Y tú? ¿Cómo es tu oficina comparada con The Edge?

¿Qué es un Great Place to Work?

El pasado 31 de marzo en nuestra sección de noticias informábamos sobre el traslado de Coca Cola Iberian Partners en Barcelona. La compañía se muda desde Martorelles, acercándose a la sede central de la firma en Cataluña (Esplugues de Llobregat) y, a los efectos de este post nos ofrece un buen ejemplo para retratar lo que es un Great Place to Work.

Coca Cola es, según la empresa de investigación Great Place to Work, una de las mejores multinacionales para trabajar en Europa, situándose en el número 9 del ranking en este sentido. Por delante de ella encontramos, por riguroso orden descendente, las empresas NetApp, EMC, W. L. Gore & Associates, Admiral Group, Microsoft, SAS Institute, Mars y H&M. Todas se caracterizan por ser “lugares de trabajo excelentes”, según unos criterios determinados.

¿Pero cuáles son estos criterios? Más concretamente y centrándonos en lo que a nosotros nos puede interesar, ¿tiene algo que ver el aspecto inmobiliario de una oficina o negocio en la consecución de la etiqueta Great Place to Work?

Según la propia web de Great Place to Work, un lugar de trabajo excelente es aquel en el que uno confía en las personas para las que trabaja, está orgulloso de lo que hace y disfruta de las personas con las que trabaja. Ésta es la denominada por ellos, “visión del empleado”.

Existe también la “visión del líder o jefe”, la cual retrata un Great Place to Work como aquel donde los líderes logran los objetivos de la organización, donde las personas dan lo mejor de sí y en el que todos trabajan como un equipo, en un ambiente de confianza.

No pretendemos entrar en mayor detalle, pero todo lo anterior se mide, básicamente, mediante la realización de encuestas y evaluaciones a empleados y colaboradores, junto al análisis de los procesos y la cultura de la compañía. La etiqueta Great Place to Work goza de un prestigio significativo puesto que es una muy buena herramienta para la atracción y retención de talento.

De todo lo anterior se desprende intuitivamente que el diseño de una oficina, su configuración o su mobiliario sí guarda relación con el hecho de que una empresa sea considerada como un excelente lugar de trabajo. Aunque éstos sean aspectos que no necesariamente se aborden en las evaluaciones, es evidente que las condiciones físicas del lugar en el que se desarrolla el trabajo influyen mucho en lo que las personas dan de sí, en el buen ambiente, en el orgullo por la empresa o incluso en la confianza que sentimos hacia nuestros jefes. Veamos casos concretos.

Aspectos físicos del workplace que ayudan a ser un Great Place to Work

  • Abrir la oficina a la naturaleza. Introducir plantas en la oficina está demostrado que produce efectos positivos. Las plantas ayudan a limpiar el aire interior y amortiguan el ruido, dos factores claves para una mayor productividad.
  • Incrementar la iluminación natural. También es un hecho que la luz natural incrementa la alegría, disminuye el estrés e incluso nos hace ser más optimistas. Si la iluminación natural viene además acompañada de unas buenas vistas hacia el exterior, todavía mejor.
  • Aumentar el espacio colaborativo y facilitar el trabajo en equipo. Si una de las principales características de los Great Place to Work es que los empleados trabajen en equipo y que hasta les una un sentimiento de “familia”, ¿cómo se puede logar esto si cada uno trabaja aisladamente en su mesa o cubículo? Es vital que existan espacios donde poder reunirse y trabajar en grupo.
  • Inyectar algo de diversión, en su justa medida, claro está. Una mesa de ping-pong, un futbolín o una Xbox, para jugar en los descansos de las comidas, es una buena manera de fomentar el compañerismo y, si se nos permite la expresión, el buen rollo.

Llegado el final de este post, quizá sea el momento de valorar si tu empresa pudiera ser candidata a ser un excelente lugar de trabajo…

Los edificios de oficinas mas grandes del mundo

Los edificios de oficinas más grandes del mundo

Recientemente hemos sabido de un proyecto increíble denominado Next Tokio. Se trata de un proyecto urbanístico de Japón cuya implementación incluye la construcción de un rascacielos de una milla de altura. Una milla son 1.600 metros… La Torre de Cristal de Madrid, el edificio más alto de España, cuenta con unos “míseros” 249 metros de altura, por lo que la cuenta es fácil. Necesitaríamos más de seis Torres de Cristal para igualar en altura a este monstruo.

Un monstruo bello, en el que cada 320 metros habrá cubiertas al aire libre dedicadas a la restauración, el ocio, las compras, hoteles y servicios públicos de diversa índole. Vivirán en la torre hasta 55.000 personas y formarán parte de lo que se denominará un “eco-distrito”. La energía que necesite el inmueble se generará por métodos sostenibles y renovables. El agua se recogerá de las nubes a través de las fachadas. Se estima que pudiera estar terminado para el año 2045, si se consiguen los permisos pertinentes para su construcción.

Te podrá parecer ciencia ficción, pero en 2020 está prevista la terminación de “The Jeddah Tower”, otra mole que en este caso “sólo” llegará hasta los 1.000 metros. La construcción ya ha empezado y avanza rápidamente.

Todo lo anterior invita a que hagamos un repaso de cuáles son los edificios más grandes del mundo hoy día, dedicados total o parcialmente al uso de oficinas. Hacemos énfasis en la palabra grandes porque, aunque suele coincidir que los edificios de oficinas más altos son los de mayor superficie construida, no siempre es éste el caso. Vayamos pues con ello.

Ranking de edificios de oficinas

1.- Burj Khalifa. Su construcción arrancó en 2004 y fueron necesarios 5 años para su finalización. Desde entonces, es el edificio más alto del mundo, con unos abrumadores 828 metros de altura. También es mastodóntico en cuanto a superficie, arrojando un total de 309.476 metros cuadrados. Se encuentra, cómo no, en Dubai. No queremos perdernos en los detalles técnicos, pero sí quisiéramos reseñar un apunte; en un día claro, cuando la marea está baja, desde lo alto de la torre pueden divisarse las costas de Irán.

2.- Shanghai Tower. Nos trasladamos a Shanghai para conocer este recién inaugurado edificio de 632 metros de altura y 420.000 metros cuadrados de superficie. Se acaba de incorporar al ranking dado que su construcción ha finalizado en 2015. Según los técnicos encargados de su diseño, es el primer mega-rascacielos que cuenta con doble-fachada, una característica que le permite ser muy eficiente en lo que a control térmico se refiere.

4.- Taipei 101. Seguimos en China. La silueta de este edificio es muy reconocible dado que incorpora elementos de diseño tradicional del país. Proyectado para resistir terremotos (como todos los edificios de esta lista), alcanza los 509 metros de altura y los 412.500 metros cuadrados de superficie. Tiene además el honor de ser el edificio verde más alto del mundo. Su certificación LEED Platino así lo atestigua.

5.- Petronas Towers. Las Torres Petronas de Kuala Lumpur son muy carismáticas, por el simple hecho de que son gemelas idénticas. Ambas presumen de llegar hasta los 452 metros de altura y contar con 395.000 metros cuadrados de superficie. Obra del laureado César Pelli, el puente que une ambas torres es el segundo puente de dos alturas más alto del mundo. Como curiosidad arquitectónica, este puente no está fijado a ninguna de las dos estructuras. Está diseñado para deslizarse hacia adentro de cada una de las torres, evitando así posibles roturas.

6.- Willis Tower. Completada en 1973, la Willis Tower, conocida más comúnmente como la Sears Tower, mide 442 metros y cuenta con una superficie de 416.000 metros cuadrados, todo ello repartido en 108 plantas. Durante casi 25 años fue el edificio más alto del mundo, desde el momento en que superó a las Torres Gemelas de Nueva York. Se encuentra en Chicago.

7.- Two International Finance Centre. Regresamos a Oriente, hasta la isla de Hong Kong, donde encontramos este edificio de 412 metros de altura y 185.805 metros cuadrados de superficie. César Pelli vuelve a ser parte del equipo de diseño de un proyecto que incluye a sus pies el centro comercial IFC, una mole de 80.000 metros cuadrados repartidos en 4 plantas. Como anécdota, sobra la fachada de este edificio de oficinas se colgó la lona publicitaria más grande del mundo, cubriendo 50 plantas completas del inmueble, en 2003.

8.- CITIC Plaza. Localizado en China, con 390 metros de altura y 205.239 metros cuadrados de superficie es, desde su construcción en 2009, el edificio de oficinas más alto del mundo construido mayoritariamente de hormigón.

9.- 111 Eighth Avenue. Llegamos al edificio de oficinas más antiguo de nuestro ranking. Ubicado en Nueva York y propiedad de Google, no es muy alto (80 metros) pero su superficie total es de 270.000 metros cuadrados. Es, de hecho, el cuarto edificio más grande de la ciudad en términos de su superficie. En sus orígenes sirvió los propósitos de la autoridad portuaria correspondiente, atendiendo hoy necesidades muy diferentes. Aunque Google lo comprara en 2010, todavía no ha podido rescindir algunos de los contratos de arrendamiento existentes antes de la adquisición y que siguen en vigor a fecha de hoy.

10.- Shun Hing Square. China; ¡otra vez! 384 metros de altura y 280.000 metros cuadrados de superficie repartidos en 69 plantas. La principal curiosidad de este edificio es el ritmo al que se construían las plantas; ¡4 cada 9 días! Es, además, el edificio más alto del mundo que cuenta con el menor número de plantas, y también el edificio más fino del mundo, con un ratio anchura/altura de 1:9.

Lo malo de los rankings es que hay que actualizarlos constantemente, particularmente cuando se trata de rascacielos y edificios de oficinas; está claro que existe una carrera por llegar más allá de las nubes. Nuestras disculpas si hemos obviado algún edificio muy evidente.

El coworking; preguntas y respuestas

El coworking; preguntas y respuestas

¿Qué es el coworking?

El coworking consiste, literalmente, en trabajar en compañía de otros profesionales con los que no se guarda necesariamente ninguna relación, en espacios abiertos y flexibles, dotados de una infraestructura y servicios comunes, normalmente gestionados o mantenidos por una empresa u organización.

Se basa en la filosofía de que, por muy distantes que puedan ser dos personas en su línea de negocio o especialidad profesional, trabajarán mejor si lo hacen juntas que si lo hacen por separado, siempre y cuando sean personas que hagan suya y disfruten de la flexibilidad en el espacio de trabajo.

¿Dónde nació el coworking?

Aunque existen diferentes personas en el mundo que se atribuyen la creación del término “coworking”, literalmente traducido del inglés como “trabajar en compañía”, se podría decir que esta filosofía empezó a institucionalizarse en EE.UU., allá por el año 2005. Algunas start-up de San Francisco decidían agruparse y trabajar bajo un mismo techo, compartiendo gastos pero, sobre todo, compartiendo ideas y conocimiento.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del coworking?

Como todo en la vida, la respuesta a esta pregunta depende mucho del prisma desde el que pretendas responderla. Si eres un trabajador autónomo, sientes cierto aislamiento trabajando por tu cuenta y necesitas espacio a un coste reducido, el coworking es la solución a todos tus problemas.

Este tipo de espacios son además una excelente forma de conocer a otros profesionales en una situación parecida a la tuya, pertenezcan o no a tu sector o mercado. Se suele decir que los espacios de coworking son un hervidero de ideas, precisamente por la heterogeneidad de los que los ocupan.

Las desventajas son pocas, teniendo en cuenta que existe una “mega-tendencia” hacia la economía colaborativa, de la que las oficinas no están exentas. Ahora bien, sí es cierto que, para organizaciones más rígidas o convencionales, en las que la marca, la personalización y la jerarquización del espacio es importante, el coworking no es la solución más adecuada.

¿Cómo de grande es el mercado y cuál es su crecimiento futuro?

Según un estudio reciente en la materia, se estima que existen cerca de 8.000 centros de coworking en todo el mundo. Pueden parecer pocos, pero el número de centros crece a ritmos del 40% anual, muestra evidente de que existe una concentración muy baja de operadores. Aproximadamente 500.000 personas en todo el mundo trabajan en espacios de coworking.

¿Influye el coworking en el diseño de las oficinas?

Definitivamente sí y, si te detienes a pensarlo, dicha influencia ya está muy presente en el mundo de las oficinas. En una época no tan lejana, los cargos directivos de las compañías ocupaban todos su despacho y el resto de los mortales se atrincheraba en cubículos.

Hoy día los espacios son en general más abiertos, con menos despachos cerrados y más zonas abiertas y comunes. Esto se hace en las compañías para, precisamente, evitar el aislamiento, fomentar el trabajo en equipo, incrementar el “cross-selling” y mejorar en términos de productividad; todo esto es atribuible a la influencia del coworking.

¿Qué tipo de empresas o sectores son más favorables al coworking?

El coworking brilla especialmente en los, países o zonas con alta concentración de start-ups, particularmente en sectores de la rama creativa o digital. Ello es debido a que las empresas que han nacido al calor de internet, son más favorables a métodos de trabajo colaborativos y multidisciplinares, debido precisamente a su juventud. Sus estructuras son menos rígidas y por ende se adaptan muy bien a este tipo de espacios informales.

¿Qué diferencia existe entre un centro de negocios y un espacio de coworking?

La diferencia fundamental reside en la colaboración; la empresa que se instala en un centro de negocios no precisa necesariamente de interactuar o colaborar con otros clientes del centro, el cual permite alquilar espacios independientes y, hasta cierto punto, personalizables.

Ahora bien, dado el crecimiento de la tendencia del coworking, muchos centros de negocios están incorporando esta filosofía a su modelo de negocio, ofreciendo a sus clientes espacios abiertos y diseñados para el trabajo en equipo…aunque sea con desconocidos.

¿Y tú? ¿Eres de coworking o trabajas en una oficina convencional?

9 tendencias en oficinas para 2016

Si has podido ver nuestros resúmenes de noticias de 2015 (oficinas, retail, naves/logística) habrás comprobado que el año 2015 ha disfrutado de mucha actividad. Creemos que hay motivos para ser optimistas y deseamos que 2016 sea definitivamente el año de la consolidación, cumpliéndose todas las expectativas de mejoría. El sector inmobiliario está muy ligado al desarrollo económico del país y muchas veces es considerado como termómetro del crecimiento. Si el sector va bien significará que España va bien, y viceversa.

Es por ello que, con la mirada puesta ya en el próximo año, queremos compartir aquí las tendencias en oficinas que empujan con más fuerza. Algunas de ellas ya han hecho su aparición, pero otras no son tan conocidas y, teniendo en cuenta que muchos de nosotros pasamos casi un tercio de nuestras vidas dentro de una oficina, nunca está de más saber qué nos depara el futuro inmediato en este sentido.

9 tendencias en oficinas; 2016 seguirá la senda marcada por el 2015

1.- Los espacios colaborativos. En un mundo en el que cada vez es más importante la productividad de los equipos y la colaboración entre todos ellos, las oficinas empiezan a diseñarse teniendo en cuenta este particular. Los cubículos o las mesas independientes se sustituyen en algunos casos por grandes mesas compartidas, dando cabida a pequeños grupos de trabajadores. El objetivo último de este tipo de configuraciones es fomentar el diálogo y el trabajo colaborativo.

2.- Oficinas abiertas. Es una de las tendencias en oficinas que sigue consolidándose y es de hecho la precursora de los espacios colaborativos. Se prescinde de los despachos cerrados y se elimina la asignación de espacio atendiendo a la jerarquía dentro de la empresa. Todos los trabajadores tienen el mismo trato en este sentido y la eliminación de paredes y mamparas permite una mayor optimización de los metros cuadrados ocupados.

3.- Espacios multi-función. La creatividad es un valor al alza y el esfuerzo por espolearla será cada vez mayor. Teniendo en cuenta que los trabajadores de una empresa son más creativos cuando se sienten cómodos y relajados, se empiezan a crear espacios multi-función dentro de las empresas que favorezcan un ambiente distendido, sin dejar por ello de ser profesional. Por ejemplo, en las cafeterías corporativas de algunas grandes empresas empiezan a instalarse pantallas de uso libre y conectividad plena en cada mesa, permitiendo que un equipo pueda tomar un café o almorzar a la vez que comparte y discute un documento o presentación en pantalla.

4.- Espacios de ocio. En las tendencias en oficinas para 2016 no todo es trabajo y, de nuevo, siguiendo la premisa de que empleados felices equivale a empleados productivos, es necesario dar entrada también al ocio en la oficina. Futbolines, canchas de mini-basket o boxes de video-juegos serán cada vez más habituales dentro del workplace.

5.- Incorporación de la naturaleza al centro de trabajo. El ser humano tiene unos instintos básicos que responden a unas necesidades muy concretas, como pueden ser la luz natural o el contacto con la naturaleza. La atención de estas necesidades ha sido casi siempre descuidada en el entorno de trabajo, pero esto no es así en la oficina del futuro. Soluciones tales como las cubiertas y fachadas verdes o los huertos verticales comienzan a hacer su aparición. Algunos edificios de oficinas se diseñan con la premisa de que la luz natural llegue a todos los puestos de trabajo y se intenta que todos los empleados dispongan de vistas al exterior.

6.- Salas de privacidad. La implementación de los espacios abiertos o colaborativos en las empresas conlleva un aumento de las necesidades de espacios para reuniones, ya sean formales o informales. Un tipo de espacio en concreto cada vez más demandado son las salas de privacidad; pequeñas salas o boxes para una o dos personas con capacidades para videoconferencia.

7.- Personalización del espacio de trabajo. En las grandes empresas existen manuales de imagen corporativa y guías de estilo que no permiten desvirtuar o cambiar los parámetros de diseño de sus oficinas que puedan afectar a la marca. Ahora bien, dado que los empleados pasan tantas horas en el lugar de trabajo y que cada vez se tienen más en cuenta factores como la comodidad, la felicidad y la creatividad, empiezan a abrirse algunas vías de personalización del workplace. Dentro de ciertos límites, se permite a los trabajadores la personalización de sus puestos de trabajo, para incrementar su engagement con la empresa.

8.- Puesta al día tecnológica. El proceso de aceleración tecnológica en el que estamos todos inmersos y la competitividad cada vez más feroz entre empresas no ha lugar a que las oficinas se queden atrás en cuestión de comunicaciones y conectividad. La actualización y puesta al día de todos los sistemas tecnológicos e informáticos será cada vez más una prioridad en todas las compañías.

9.- Iniciativas verdes. Entre las tendencias en oficinas para 2016 no podían faltar las iniciativas verdes. Lo hemos mencionado en el punto relativo a la incorporación de la naturaleza al centro de trabajo, pero la sostenibilidad es mucho más que eso. Las empresas están cada vez más comprometidas con el respeto por el medioambiente y ponen en marcha iniciativas claras y medibles en este sentido. Se fomenta cada vez más el uso del transporte público y se ponen a disposición de los empleados infraestructuras para un mejor uso de la bicicleta, incorporando duchas y vestuarios al espacio de trabajo. Los inquilinos valoran cada vez más los edificios que cuentan con certificaciones medioambientales de reconocido prestigio y en general se entiende que este tipo de inmuebles favorecen también la productividad.

No nos queda más que desearte un feliz año nuevo y preguntarte; ¿crees que se consolidarán estas tendencias en oficinas a lo largo de 2016? ¿Existe alguna tendencia que no hayamos reseñado que consideres digna de mención?

El mercado de inversión en España; la política frente a la economía

Con las elecciones del 20 de diciembre todavía muy recientes y un panorama político tan incierto en el corto y medio plazo, es difícil (por no decir atrevido) vaticinar lo que sucederá en lo económico, y por extensión en lo inmobiliario, en 2016. No obstante, los hechos son que las principales plazas viven actualmente en un frenesí constante, con un ritmo de transacciones y una actividad equiparables a la fiebre del oro californiana de mediados del siglo XIX. Parece razonable pensar que la inercia se mantendrá el año que viene; ¿o no?

Tras una larga travesía por el desierto desde 2008, por fin ha despertado el gigante dormido y todos tienen su mirada puesta en los protagonistas indiscutibles del escenario inversor, las SOCIMIs. Todo apunta a que éstas adquirirán gradualmente un mayor peso específico dentro del tejido empresarial español y que el mercado inmobiliario en general y el mercado de inversión en particular crecerá, madurará y se profesionalizará todavía más, si cabe.

Pero debido a las conexiones de lo político con lo económico es aventurado hacer predicciones sobre el futuro inmediato, sin poder ignorar que la falta de estabilidad no es precisamente lo que necesita la economía ahora mismo. Cuando el consenso general es que España empezaba a salir del bache (con grandes matices, dependiendo de a quién le preguntes) y centrándonos en el real estate español, uno no puede siempre alejar el fantasma de que las expectativas de mejoría son sólo eso, expectativas, y que el crecimiento es más un deseo que una realidad sustentada sobre sólidos argumentos macro.

Por ejemplo, incorporada la derivada política, nos encontramos con que Merlin Properties, una de las “reinas” del sector, se estrena en el IBEX35, justo el día posterior a las elecciones, con una caída cercana al 7%. Leemos también en la prensa que proyectos como la Operación Campamento o el Plan Chamartín podrían verse afectados negativamente, dado que su implementación depende de las aprobaciones de los gobiernos autonómicos o centrales. El futuro inmediato de la Sareb puede estar condicionado también en gran medida por los acuerdos de gobernabilidad política que se alcancen a lo largo de las próximas semanas, barajándose incluso el escenario de que deban producirse nuevas elecciones si no se llega a los acuerdos necesarios.

Tengamos además en cuenta que dos de los principales catalizadores que están impulsando (incluso “propulsando”) el ritmo de transacciones inmobiliarias en el mercado de inversión son el crecimiento esperado de las rentas en oficinas y el incremento de la afluencia y el consumo en centros comerciales, pero la mejoría en ambos frentes parece todavía frágil.

El mundo empresarial e inmobiliario está pues aguantando la respiración, aguardando silenciosamente lo que pueda suceder en lo político en el cortísimo plazo. Ahora bien, sí conviene plasmar aquí algunas cifras para dar fe de que 2015 ha sido un buen año y que, escenario político mediante, sí existen razones objetivas para ser optimistas.

Algunos datos; ¿cabe el optimismo?

  • Según la consultora Knight Frank, España ha sido durante 2015 el destino europeo favorito de los inversores internacionales, seguido muy de cerca por Alemania. El estudio realizado por esta firma también indica que el mercado de inversión español seguirá siendo el preferido durante 2016.
  • Los niveles de inversión alcanzados en 2015 constituyen un récord, superando incluso las cifras previas a la crisis. Según CBRE, se han producido transacciones por valor de más de 13.000 millones de euros, un 25% más que en 2014. La previsión para 2016 es la se superar los 10.000 millones de euros, algo inferior a las cifras de 2015 debido a que durante el año en curso ha habido una transacción altamente distorsionadora; la compra de Testa por parte de Merlin Properties, por valor de 3.000 millones de euros.
  • También según CBRE, más del 70% de la inversión tiene origen extranjero (americano, francés y británico) y casi la mitad del total se ha articulado a través de las SOCIMIs.
  • La punta de lanza de mercado de inversión han sido las oficinas (con casi 5.000 millones de euros) y el retail (con 4.000 millones de euros), seguidos por los hoteles (con 2.000 millones de euros) y la logística (con 800 millones de euros).

A la vista de estas cifras, ¿existen motivos para ser optimistas? Desde MisOficinas.es opinamos que sí, pero siempre desde la prudencia; ¿qué opinas tú?

¡Felices Fiestas!