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El coworking; preguntas y respuestas

El coworking; preguntas y respuestas

¿Qué es el coworking?

El coworking consiste, literalmente, en trabajar en compañía de otros profesionales con los que no se guarda necesariamente ninguna relación, en espacios abiertos y flexibles, dotados de una infraestructura y servicios comunes, normalmente gestionados o mantenidos por una empresa u organización.

Se basa en la filosofía de que, por muy distantes que puedan ser dos personas en su línea de negocio o especialidad profesional, trabajarán mejor si lo hacen juntas que si lo hacen por separado, siempre y cuando sean personas que hagan suya y disfruten de la flexibilidad en el espacio de trabajo.

¿Dónde nació el coworking?

Aunque existen diferentes personas en el mundo que se atribuyen la creación del término “coworking”, literalmente traducido del inglés como “trabajar en compañía”, se podría decir que esta filosofía empezó a institucionalizarse en EE.UU., allá por el año 2005. Algunas start-up de San Francisco decidían agruparse y trabajar bajo un mismo techo, compartiendo gastos pero, sobre todo, compartiendo ideas y conocimiento.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del coworking?

Como todo en la vida, la respuesta a esta pregunta depende mucho del prisma desde el que pretendas responderla. Si eres un trabajador autónomo, sientes cierto aislamiento trabajando por tu cuenta y necesitas espacio a un coste reducido, el coworking es la solución a todos tus problemas.

Este tipo de espacios son además una excelente forma de conocer a otros profesionales en una situación parecida a la tuya, pertenezcan o no a tu sector o mercado. Se suele decir que los espacios de coworking son un hervidero de ideas, precisamente por la heterogeneidad de los que los ocupan.

Las desventajas son pocas, teniendo en cuenta que existe una “mega-tendencia” hacia la economía colaborativa, de la que las oficinas no están exentas. Ahora bien, sí es cierto que, para organizaciones más rígidas o convencionales, en las que la marca, la personalización y la jerarquización del espacio es importante, el coworking no es la solución más adecuada.

¿Cómo de grande es el mercado y cuál es su crecimiento futuro?

Según un estudio reciente en la materia, se estima que existen cerca de 8.000 centros de coworking en todo el mundo. Pueden parecer pocos, pero el número de centros crece a ritmos del 40% anual, muestra evidente de que existe una concentración muy baja de operadores. Aproximadamente 500.000 personas en todo el mundo trabajan en espacios de coworking.

¿Influye el coworking en el diseño de las oficinas?

Definitivamente sí y, si te detienes a pensarlo, dicha influencia ya está muy presente en el mundo de las oficinas. En una época no tan lejana, los cargos directivos de las compañías ocupaban todos su despacho y el resto de los mortales se atrincheraba en cubículos.

Hoy día los espacios son en general más abiertos, con menos despachos cerrados y más zonas abiertas y comunes. Esto se hace en las compañías para, precisamente, evitar el aislamiento, fomentar el trabajo en equipo, incrementar el “cross-selling” y mejorar en términos de productividad; todo esto es atribuible a la influencia del coworking.

¿Qué tipo de empresas o sectores son más favorables al coworking?

El coworking brilla especialmente en los, países o zonas con alta concentración de start-ups, particularmente en sectores de la rama creativa o digital. Ello es debido a que las empresas que han nacido al calor de internet, son más favorables a métodos de trabajo colaborativos y multidisciplinares, debido precisamente a su juventud. Sus estructuras son menos rígidas y por ende se adaptan muy bien a este tipo de espacios informales.

¿Qué diferencia existe entre un centro de negocios y un espacio de coworking?

La diferencia fundamental reside en la colaboración; la empresa que se instala en un centro de negocios no precisa necesariamente de interactuar o colaborar con otros clientes del centro, el cual permite alquilar espacios independientes y, hasta cierto punto, personalizables.

Ahora bien, dado el crecimiento de la tendencia del coworking, muchos centros de negocios están incorporando esta filosofía a su modelo de negocio, ofreciendo a sus clientes espacios abiertos y diseñados para el trabajo en equipo…aunque sea con desconocidos.

¿Y tú? ¿Eres de coworking o trabajas en una oficina convencional?

La rehabilitación verde en edificios de oficinas

En la comunidad científica siempre ha existido debate en derredor de una gran cuestión; ¿es el universo infinito o finito? Aunque no es objeto de este blog y si en algo te interesa el asunto, sólo apuntaremos lo siguiente: los líderes de opinión en la materia afirman que, aunque el universo es infinito en el espacio, es finito en el tiempo, porque es más grande que la distancia que ha recorrido la luz desde el “Bing-Bang”, la cual todavía no ha llegado a todos sus confines.

No sucede lo mismo con los mercados de oficinas de Madrid y/o Barcelona, en los que el suelo es sin duda finito y no existe más espacio para el desarrollo de nuevos proyectos. La consecuencia directa de ello es que, salvo contadas excepciones, el stock de edificios envejece gradualmente, ante la falta de proyectos de rehabilitación o reforma que actualicen los inmuebles en materia de sostenibilidad, eficiencia energética, funcionalidad e imagen. El problema es especialmente acuciante en el centro de las ciudades.

Ahora bien, si se confirman los buenos augurios sobre la recuperación -o estabilización- del mercado de oficinas, propietarios e inversores quizá deban tomarse en serio la denominada “rehabilitación verde” de sus inmuebles, para que sus edificios no se queden atrás y puedan seguir compitiendo en plazas cada vez más exigentes por parte de los grandes usuarios de espacio. Pero empecemos por el principio; ¿qué es exactamente una rehabilitación verde?

La rehabilitación verde (conocida en EE.UU. como “green retrofit”)

Para facilidad de referencia la llamaremos aquí rehabilitación verde, aunque más bien se trate de una “retroadaptación”, una “retroinstalación” o un “reequipamiento”, consistente en mejorar un edificio ocupado total o parcialmente, con el objetivo de conseguir eficiencias relativas al uso de la energía y el agua, así como bondades en cuestiones de iluminación artificial y natural, calidad del aire, acústica y habitabilidad general para los inquilinos.

¿Qué tipo de usuarios o inquilinos son impulsores de la rehabilitación verde en los edificios que ocupan? Las empresas más a favor de esta iniciativa quedan encuadradas en tres categorías fundamentalmente; la empresa pública, la gran multinacional y las start-up. La empresa pública persigue -y debiera perseguir más- cualquier iniciativa verde, particularmente por dar ejemplo en materias muchas veces reguladas por ella. Las grandes multinacionales internalizan la rehabilitación verde para cumplir con sus políticas de responsabilidad social corporativa y así poder “presumir” de ello frente a sus accionistas e inversores. En último lugar, las start-up prefieren ocupar este tipo de edificios puesto que es una manera de atraer talento a sus corporaciones, firmas modernas y jóvenes en las que se valora mucho un workplace sostenible, dinámico, flexible y colaborativo.

¿Se puede hacer una rehabilitación verde parcial de un edificio de oficinas? Aunque técnicamente es posible y muy común -se pueden incluso obtener certificaciones de sostenibilidad para plantas independientes dentro de un edificio- el ideal es acometer este tipo de mejoras para la totalidad del inmueble. Sólo de este modo se pueden realizar las modificaciones integrales necesarias para conseguir unas economías de escalas que justifiquen claramente la inversión.

El enfoque integral no solamente se refiere a que la rehabilitación verde ha de abarcar toda la superficie del inmueble, sino también a que se deben estudiar todos los sistemas (iluminación, aire acondicionado, suministro eléctrico y de agua, etc.) de manera conjunta. Será más probable la obtención de mejoras y ahorros energéticos si el diseño de la nueva infraestructura se hace teniendo en cuenta que dichos sistemas pueden funcionar de manera más eficiente si están conectados entre sí.

¿Existe realmente un valor añadido desde el punto de vista financiero en la rehabilitación verde? Además de los evidentes ahorros en cuanto a consumos de diferente índole, los resultados indican que el principal beneficio latente reside en la productividad ganada cuando el espacio ocupado cumple con los parámetros de sostenibilidad. Es muy diferente trabajar con luz natural y con aire de buena calidad, a hacerlo en las condiciones contrarias, algo de lo que tanto usuarios como propietarios de edificios de oficinas son cada vez más conscientes. Este mensaje está calando poco a poco en la comunidad inmobiliaria, haciendo cada vez más fácil justificar un diferencial en renta para aquellos edificios que se han beneficiado de una rehabilitación verde.

No obstante, es importante reseñar también que, en el pasado, muchos propietarios se han resistido a acometer este tipo de mejoras puesto que, ante una inversión de significativo calibre -de cuyos beneficios disfrutan casi en exclusiva los inquilinos-, no siempre han conseguido repercutir el coste de la rehabilitación a través de las rentas. Esperemos que esto cambie y que el mercado asuma que el coste de manutención y ocupación de un parque de oficinas más verde y moderno ha de ser repartido entre todos sus beneficiarios.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Consideras que los inquilinos entienden este discurso y que están dispuestos a pagar una renta algo mayor por ocupar un edificio “retroquipado” con tecnología verde y moderna?

9 tendencias en oficinas para 2016

Si has podido ver nuestros resúmenes de noticias de 2015 (oficinas, retail, naves/logística) habrás comprobado que el año 2015 ha disfrutado de mucha actividad. Creemos que hay motivos para ser optimistas y deseamos que 2016 sea definitivamente el año de la consolidación, cumpliéndose todas las expectativas de mejoría. El sector inmobiliario está muy ligado al desarrollo económico del país y muchas veces es considerado como termómetro del crecimiento. Si el sector va bien significará que España va bien, y viceversa.

Es por ello que, con la mirada puesta ya en el próximo año, queremos compartir aquí las tendencias en oficinas que empujan con más fuerza. Algunas de ellas ya han hecho su aparición, pero otras no son tan conocidas y, teniendo en cuenta que muchos de nosotros pasamos casi un tercio de nuestras vidas dentro de una oficina, nunca está de más saber qué nos depara el futuro inmediato en este sentido.

9 tendencias en oficinas; 2016 seguirá la senda marcada por el 2015

1.- Los espacios colaborativos. En un mundo en el que cada vez es más importante la productividad de los equipos y la colaboración entre todos ellos, las oficinas empiezan a diseñarse teniendo en cuenta este particular. Los cubículos o las mesas independientes se sustituyen en algunos casos por grandes mesas compartidas, dando cabida a pequeños grupos de trabajadores. El objetivo último de este tipo de configuraciones es fomentar el diálogo y el trabajo colaborativo.

2.- Oficinas abiertas. Es una de las tendencias en oficinas que sigue consolidándose y es de hecho la precursora de los espacios colaborativos. Se prescinde de los despachos cerrados y se elimina la asignación de espacio atendiendo a la jerarquía dentro de la empresa. Todos los trabajadores tienen el mismo trato en este sentido y la eliminación de paredes y mamparas permite una mayor optimización de los metros cuadrados ocupados.

3.- Espacios multi-función. La creatividad es un valor al alza y el esfuerzo por espolearla será cada vez mayor. Teniendo en cuenta que los trabajadores de una empresa son más creativos cuando se sienten cómodos y relajados, se empiezan a crear espacios multi-función dentro de las empresas que favorezcan un ambiente distendido, sin dejar por ello de ser profesional. Por ejemplo, en las cafeterías corporativas de algunas grandes empresas empiezan a instalarse pantallas de uso libre y conectividad plena en cada mesa, permitiendo que un equipo pueda tomar un café o almorzar a la vez que comparte y discute un documento o presentación en pantalla.

4.- Espacios de ocio. En las tendencias en oficinas para 2016 no todo es trabajo y, de nuevo, siguiendo la premisa de que empleados felices equivale a empleados productivos, es necesario dar entrada también al ocio en la oficina. Futbolines, canchas de mini-basket o boxes de video-juegos serán cada vez más habituales dentro del workplace.

5.- Incorporación de la naturaleza al centro de trabajo. El ser humano tiene unos instintos básicos que responden a unas necesidades muy concretas, como pueden ser la luz natural o el contacto con la naturaleza. La atención de estas necesidades ha sido casi siempre descuidada en el entorno de trabajo, pero esto no es así en la oficina del futuro. Soluciones tales como las cubiertas y fachadas verdes o los huertos verticales comienzan a hacer su aparición. Algunos edificios de oficinas se diseñan con la premisa de que la luz natural llegue a todos los puestos de trabajo y se intenta que todos los empleados dispongan de vistas al exterior.

6.- Salas de privacidad. La implementación de los espacios abiertos o colaborativos en las empresas conlleva un aumento de las necesidades de espacios para reuniones, ya sean formales o informales. Un tipo de espacio en concreto cada vez más demandado son las salas de privacidad; pequeñas salas o boxes para una o dos personas con capacidades para videoconferencia.

7.- Personalización del espacio de trabajo. En las grandes empresas existen manuales de imagen corporativa y guías de estilo que no permiten desvirtuar o cambiar los parámetros de diseño de sus oficinas que puedan afectar a la marca. Ahora bien, dado que los empleados pasan tantas horas en el lugar de trabajo y que cada vez se tienen más en cuenta factores como la comodidad, la felicidad y la creatividad, empiezan a abrirse algunas vías de personalización del workplace. Dentro de ciertos límites, se permite a los trabajadores la personalización de sus puestos de trabajo, para incrementar su engagement con la empresa.

8.- Puesta al día tecnológica. El proceso de aceleración tecnológica en el que estamos todos inmersos y la competitividad cada vez más feroz entre empresas no ha lugar a que las oficinas se queden atrás en cuestión de comunicaciones y conectividad. La actualización y puesta al día de todos los sistemas tecnológicos e informáticos será cada vez más una prioridad en todas las compañías.

9.- Iniciativas verdes. Entre las tendencias en oficinas para 2016 no podían faltar las iniciativas verdes. Lo hemos mencionado en el punto relativo a la incorporación de la naturaleza al centro de trabajo, pero la sostenibilidad es mucho más que eso. Las empresas están cada vez más comprometidas con el respeto por el medioambiente y ponen en marcha iniciativas claras y medibles en este sentido. Se fomenta cada vez más el uso del transporte público y se ponen a disposición de los empleados infraestructuras para un mejor uso de la bicicleta, incorporando duchas y vestuarios al espacio de trabajo. Los inquilinos valoran cada vez más los edificios que cuentan con certificaciones medioambientales de reconocido prestigio y en general se entiende que este tipo de inmuebles favorecen también la productividad.

No nos queda más que desearte un feliz año nuevo y preguntarte; ¿crees que se consolidarán estas tendencias en oficinas a lo largo de 2016? ¿Existe alguna tendencia que no hayamos reseñado que consideres digna de mención?

Actores del mercado inmobiliario consultoras y promotoras

Actores del mercado inmobiliario; consultoras y promotoras

Nuestro blog tiene un espíritu esencialmente divulgativo y como norma general huimos de los contenidos harto técnicos. Ahora bien, en ocasiones es inevitable arremangarse y desagregar la información con algo más de detalle, en aras de una comprensión plena por parte del lector.

Hoy (y en sucesivas entregas) comentaremos los pormenores sobre quiénes son los actores principales del sector inmobiliario español, mediante un ejercicio que esperamos resulte interesante; compararemos dónde estaban antes de la crisis de 2007/2008 los actuales protagonistas y cuáles son sus circunstancias hoy día. Empecemos por lo más evidente; las consultoras inmobiliarias.

Las consultoras inmobiliarias.

Según nuestro propio glosario de términos, la consultora es “una empresa que presta servicios de intermediación y consultoría en el sector inmobiliario”. Las consultoras inmobiliarias están muy presentes en el mercado y sus carteles de “oficina disponible” acostumbran a ser muy conspicuos. Sin que se ofenda nadie, las consultoras no dejan de ser proveedores de servicios (o “servicers”) que han vivido (y viven) al albor de los personajes principales de la película (los promotores, los grandes usuarios, las entidades públicas, etc.).

Hasta el año 2007 no se percibían (salvando las distancias) grandes diferencias entre las principales consultoras inmobiliarias y todas disfrutaban de un pedazo del pastel de la intermediación en el real estate. La mayoría de ellas tenía delegaciones en varias capitales de provincia y plantillas de empleados no poco significativas. Se vivía una época dorada.

Las principales consultoras inmobiliarias existentes en 2007 eran Atisreal, Cushman & Wakefield, Knight Frank, DTZ, Savills, JLL, Aguirre Newman, King Sturge y CBRE.

Sin el ánimo de entrar en cómo se repartían el pastel y de qué cuota de mercado disfrutaba cada una de estas empresas por aquel entonces, sí diremos que, siendo una época de vacas gordas, todas ellas surfeaban “la cresta de la ola”. Trabajar en el sector inmobiliario en general y en una consultora inmobiliaria en particular gozaba hasta de cierto prestigio.

Ocho años más tarde ha habido algunos cambios. En 2007 apareció Colliers International en escena. En 2009 Atisreal tomó el nombre su matriz, BNP Paribas y pasó a denominarse BNP Paribas Real Estate. King Sturge fue absorbida por JLL en 2011. A finales de 2015 DTZ y Cushman&Wakefield culminarán su fusión y en España sólo pervivirá la marca Cushman&Wakefield.

Desde el 2007, algunos de los peces grandes se comieron a los más pequeños. Las plantillas de casi todas las firmas se vieron reducidas y cerraron muchas delegaciones satélite, con el objetivo de concentrar esfuerzos en los grandes mercados de Madrid y Barcelona.

Para sumar a las dificultades, el sector inmobiliario quedó de algún modo “manchado” durante la crisis y fue incluso desprestigiado, circunstancia de la que se recupera gradualmente pero que todavía arrastra, mal que nos pese.

El resultado de todo ello es que se ha producido un claro distanciamiento de tres empresas en particular del resto del pelotón: JLL, Cushman&Wakefield y CBRE representan entre ellas casi el 80% del negocio de todas las consultoras en su conjunto a nivel mundial (dato que no tiene en cuenta a Aguirre Newman, por tratarse ésta de una empresa eminentemente local).

Gracias a la fortaleza de sus estructuras internacionales y a sus carteras de clientes corporativos, estas tres firmas ocupan indiscutiblemente “el pódium” del sector. Han capeado mejor el temporal y se han posicionado en las primeras posiciones para aprovechar el nuevo ciclo expansivo al que parece que nos asomamos.

Queda por ver el papel que jugarán las empresas más modestas y si sabrán encontrar su nicho dentro de un mercado tan competido e internacional; desde aquí les deseamos suerte a todas.

Sigamos con las promotoras inmobiliarias.

Antes de la crisis los promotores eran los indiscutibles reyes del sector. La promoción residencial era el motor de la economía española y la escalada de precios de la vivienda era vertiginosa y continua. La mayoría de empresas del sector residencial promocionaban también oficinas y es así como se hicieron hueco en el sector terciario empresas como Reyal-Urbis, Martinsa-Fadesa, Metrovacesa, Colonial, Testa o Realia.

Las promotoras eran los principales clientes de las consultoras inmobiliarias y estas últimas peleaban por conseguir las grandes exclusivas de comercialización de sus edificios de oficinas. Había mucha actividad en el sector y cuando no hubo espacio para nuevos proyectos en los centros urbanos, se construyeron grandes parques empresariales en la periferia de Madrid y Barcelona, con la seguridad de que la demanda terminaría por absorber el nuevo espacio creado.

Pero llegado el año 2007 la crisis golpeó fuertemente al sector y como todos sabemos, no fueron los portfolios de oficinas los que originaron el problema. El fuerte apalancamiento financiero de una parte de las empresas en su apuesta por ordeñar la vaca residencial provocó que muchas de ellas no consiguieran subsistir cuando lo bancos dejaron de conceder hipotecas y se dejaron de vender viviendas. El resultado fue similar al de las consultoras; desaparecieron muchas empresas y salieron fortalecidas otras.

Sin el ánimo de hacer leña del árbol caído y relatar la caída de algunos gigantes (Bami, Martinsa-Fadesa, Hábitat, Sacresa, etc.), sí diremos que empiezan a destacar empresas como Colonial, Metrovacesa o incluso Realia, supervivientes de la crisis que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, con madurez financiera, profesionalización de sus plantillas y estrategias más conservadoras que en los años previos a 2007.

Y es esta última afirmación la que podríamos aplicar tanto a las consultoras como a los promotores. Las dificultades han obligado a las empresas a “adelgazar” y a “ponerse en forma” si se nos permite la expresión. Se busca un crecimiento más sólido, basado no tanto en la especulación como en la búsqueda de ingresos recurrentes, a través de servicios y productos más sofisticados o de mayor calidad.

Pero han entrado en escena nuevos actores; algunos (como las SOCIMIs) ni siquiera existían en el 2007 y otros (como las entidades financieras) no participaban activamente en el sector, sino que lo hacían en un segundo plano (a través de la financiación a promotores y particulares). De éstos hablaremos la semana próxima.

Seguiremos informando.

¿Qué es el workplace y cuáles son sus tendencias?

En el mundo de las oficinas se utiliza con alegría el término workplace, el cual, como muchos anglicismos, hemos incorporado a nuestro vocabulario de una manera muy natural. El propósito de la entrada de hoy es acotar bien el significado de dicha palabra y que termines de leer estas líneas con una idea clara de qué es el workplace, cuáles son sus tendencias y cómo pueden afectarte a ti. Empecemos pues por el principio.

Si lo traducimos literalmente del inglés, workplace significa “lugar de trabajo” por lo que, a priori, esta acepción no se circunscribe exclusivamente al mundo de las oficinas. Un lugar de trabajo puede ser también un laboratorio, una tienda, una fábrica o incluso la barra de un bar. Ahora bien, la realidad es que workplace se asocia comúnmente con el ámbito laboral cuyo desarrollo tiene lugar dentro de una oficina y no se refiere únicamente al espacio físico que se ocupa; workplace lo constituye el espacio, las personas que hacen uso de él y las relaciones existentes entre ellas.

El concepto workplace es utilizado por las empresas para atraer talento. Las compañías compiten entre sí por ser galardonadas como un “great place to work” y esto es cada día más importante en sus campañas de marketing interno y externo. Las firmas aspiran a que sus empleados confíen y se sientan a gusto en ellas, en la esperanza de que esto redunde en beneficio de todos. En resumidas cuentas, la mejora de las condiciones del workplace es entendida como un ingrediente fundamental para el incremento de la productividad de sus empleados. Y parece lógico:

Great workplace = empleados felices = clientes felices = mayores beneficios = empresa feliz

Es por ello fundamental estar atento a las tendencias que afectan al workplace e intentar adaptarse al cambio. Si efectivamente se pretende favorecer un ambiente de trabajo saludable (en todos los sentidos) en el que los empleados no se sientan desconectados de la empresa o desmotivados, hay que hacer un esfuerzo y mantenerse al día. Éstas son pues algunas de las tendencias del workplace que te afectan tanto si eres empleado como si eres empleador.

Los sistemas y herramientas serán cada vez más colaborativas

Teniendo en cuenta que los mercados se internacionalizan cada vez más y que también lo hacen las empresas, veremos un incremento de plataformas y sistemas que permitan a los empleados colaborar y trabajar en equipo, independientemente del lugar en el que se encuentren o la distancia que los separe.

La nube sigue creciendo

El uso de la nube para almacenar y gestionar información se ha consolidado en el ámbito doméstico, pero en el mundo de la empresa todavía queda camino por recorrer. A pesar de ello, son cada vez más las compañías que abandonan el uso de servidores locales y apuestan por servidores externos gestionados por terceros. Ello favorece además la colaboración entre unidades de negocio deslocalizadas, tal y como describíamos en el punto anterior.

El workplace en sí, se transforma

En este punto sí que nos referimos al espacio físico y éste está experimentando cambios drásticos. Se sigue abandonando el modelo de cubículos con empleados aislados entre sí en favor de conceptos de espacio más diáfanos en el que todos interactúan y se relacionan.

Los avances en materia de comunicación y telefonía reducen también las necesidades de espacio de algunas empresas, puesto que no es tan necesario acudir al lugar de trabajo para realizar el trabajo, valga la redundancia. En el futuro no se tratará tanto de estar “presente” sino de estar “conectado”.

Las reuniones presenciales pierden fuelle

¿Por qué desplazarme hasta la oficina para asistir a una reunión con el departamento comercial de mi empresa cuando puedo conectarme con videoconferencia? Esta tecnología se integrará cada vez más con el mundo empresarial y se popularizarán sistemas como la “tele-presencia” de Cisco, pionera en este mercado.

 

Como conclusión, es interesante apuntar que en todas las tendencias subyace la necesidad de colaboración como motor de cambio del workplace. Las empresas se globalizan cada vez más y buscan la conexión ENTRE sus empleados y CON sus empleados. Se aspira a que el lugar de trabajo no sea una fuente de frustración o de descontento, sino más bien al contrario. La buena conciliación de la vida laboral y la personal es cada vez más prioritario para muchas empresas, lo cual es motivo de alegría para todos; ¿no te parece?