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The Edge

El edificio de oficinas más sostenible del mundo

Nuestra forma de trabajar se hace más flexible cada día que pasa. La mayor conectividad, el auge de las redes sociales y los relevos generacionales están impulsando —incluso diríamos que propulsando— un cambio en el workplace que provoca hasta cierto vértigo.

Las tabletas, los dispositivos móviles, las videoconferencias, las aplicaciones móviles, el almacenamiento en la nube, la realidad aumentada, la realidad virtual o la telepresencia, son todos avances tecnológicos que nos alejan del concepto tradicional de oficina, e incluso nos alejan de la oficina como tal; ¿en qué sentido?

En el sentido de que cada vez parece tener menos justificación invertir tiempo en desplazarnos hasta un edificio para trabajar en él, cuando virtual y digitalmente podemos trabajar e interactuar con compañeros y clientes, desde cualquier parte del mundo, sin movernos de casa.

Ahora bien, existen determinados edificios que, por sí solos, constituyen suficiente reclamo para que los trabajadores QUIERAN acudir a ellos diariamente. Se trata de edificios concebidos con la sostenibilidad por bandera y diseñados sin perder de vista en ningún momento las necesidades de los usuarios finales del espacio. Es el caso del edificio The Edge, en Ámsterdam, el edificio más sostenible del mundo —según BREEAM—, promovido por OVG Real Estate y ocupado actualmente por la firma de consultoría Deloitte.

El edificio de oficinas más sostenible del mundo; sabor holandés

Detallar todas las características técnicas de The Edge ocuparía decenas —quizá cientos— de páginas y no es nuestra intención realizar un análisis tan pormenorizado. Ahora bien, sí queremos darte algunas pinceladas de lo que sería trabajar en este inmueble, para que tú mismo juzgues si te compensaría adentrarte en el atasco matutino de todos los días, o en el congestionado transporte público suburbano, para pasar la jornada en The Edge.

  • Para empezar, NADIE tiene un puesto de trabajo fijo —una mesa, se entiende— en The Edge. El edificio de oficinas de oficinas más sostenible del mundo es el lugar de trabajo de 2.500 empleados de Deloitte pero, curiosamente, sólo hay en él 1.200 mesas de trabajo. Aplican el hot-desking más estricto para optimizar el uso del espacio.
  • ¿Cómo sabes dónde te vas a sentar? Desde una aplicación móvil, desde tu casa, eliges cómo quieres trabajar un día determinado. Puedes elegir entre trabajar en una sala de reuniones, en un puesto situado en un balcón, en el iluminado —y gigante— atrio, en una “sala de concentración” en un puesto sentado o en un puesto de pie (sí, de pie). En función de estas preferencias, la aplicación móvil te asigna un espacio para ese día.
  • Cuando llegas a la oficina —digamos que en coche— el control de accesos del edificio reconoce tu matrícula y Deloitte ya sabe que has llegado. Dispones de abundantes tomas de corriente para recargar la batería de tu coche eléctrico, si lo tienes.
  • Aterrizado en el puesto de trabajo asignado, las luces se gradúan solas, también en base a tus preferencias. El edificio sabe si te gusta una mayor o menor iluminación y si la prefieres más o menos indirecta. Esto es posible porque la iluminación es toda LED y se alimenta con cables de red Ethernet…
  • Hay grandes pantallas planas repartidas por todo el edificio y puedes emparejarlas fácilmente con cualquier dispositivo móvil u ordenador portátil.
  • La cubierta y fachada sur del edificio de oficinas más sostenible del mundo están cubiertas de paneles solares, los cuales producen energía suficiente para alimentar todo el edificio, los ordenadores, los teléfonos móviles e incluso recargar los coches de todos los empleados.
  • Durante el verano se calienta agua —cuando es más eficiente hacerlo— y se envía a un pozo que hay bajo The Edge, a más de 150 metros de profundidad. Allí permanece el agua, aislada térmicamente, hasta que llega el invierno y el agua es de nuevo bombeada hacia arriba, para calentar el edificio.
  • El agua de lluvia es recogida para aprovisionar las cisternas de todos los baños del inmueble.
  • E imagina que, finalizada tu jornada, desde la aplicación móvil pudieras elegir una receta de cocina para preparar en casa, y que en el mismo edificio se te preparara inmediatamente una bolsa para llevar, con todos los ingredientes necesarios; ¿realidad o ficción? Pura realidad.

No es de extrañar que, según la propia Deloitte, muchos trabajadores se quieran incorporar a sus filas, movidos casi exclusivamente por el deseo de trabajar en el edificio de oficinas más sostenible del mundo.

¿Y tú? ¿Cómo es tu oficina comparada con The Edge?

¿Qué es un Great Place to Work?

El pasado 31 de marzo en nuestra sección de noticias informábamos sobre el traslado de Coca Cola Iberian Partners en Barcelona. La compañía se muda desde Martorelles, acercándose a la sede central de la firma en Cataluña (Esplugues de Llobregat) y, a los efectos de este post nos ofrece un buen ejemplo para retratar lo que es un Great Place to Work.

Coca Cola es, según la empresa de investigación Great Place to Work, una de las mejores multinacionales para trabajar en Europa, situándose en el número 9 del ranking en este sentido. Por delante de ella encontramos, por riguroso orden descendente, las empresas NetApp, EMC, W. L. Gore & Associates, Admiral Group, Microsoft, SAS Institute, Mars y H&M. Todas se caracterizan por ser “lugares de trabajo excelentes”, según unos criterios determinados.

¿Pero cuáles son estos criterios? Más concretamente y centrándonos en lo que a nosotros nos puede interesar, ¿tiene algo que ver el aspecto inmobiliario de una oficina o negocio en la consecución de la etiqueta Great Place to Work?

Según la propia web de Great Place to Work, un lugar de trabajo excelente es aquel en el que uno confía en las personas para las que trabaja, está orgulloso de lo que hace y disfruta de las personas con las que trabaja. Ésta es la denominada por ellos, “visión del empleado”.

Existe también la “visión del líder o jefe”, la cual retrata un Great Place to Work como aquel donde los líderes logran los objetivos de la organización, donde las personas dan lo mejor de sí y en el que todos trabajan como un equipo, en un ambiente de confianza.

No pretendemos entrar en mayor detalle, pero todo lo anterior se mide, básicamente, mediante la realización de encuestas y evaluaciones a empleados y colaboradores, junto al análisis de los procesos y la cultura de la compañía. La etiqueta Great Place to Work goza de un prestigio significativo puesto que es una muy buena herramienta para la atracción y retención de talento.

De todo lo anterior se desprende intuitivamente que el diseño de una oficina, su configuración o su mobiliario sí guarda relación con el hecho de que una empresa sea considerada como un excelente lugar de trabajo. Aunque éstos sean aspectos que no necesariamente se aborden en las evaluaciones, es evidente que las condiciones físicas del lugar en el que se desarrolla el trabajo influyen mucho en lo que las personas dan de sí, en el buen ambiente, en el orgullo por la empresa o incluso en la confianza que sentimos hacia nuestros jefes. Veamos casos concretos.

Aspectos físicos del workplace que ayudan a ser un Great Place to Work

  • Abrir la oficina a la naturaleza. Introducir plantas en la oficina está demostrado que produce efectos positivos. Las plantas ayudan a limpiar el aire interior y amortiguan el ruido, dos factores claves para una mayor productividad.
  • Incrementar la iluminación natural. También es un hecho que la luz natural incrementa la alegría, disminuye el estrés e incluso nos hace ser más optimistas. Si la iluminación natural viene además acompañada de unas buenas vistas hacia el exterior, todavía mejor.
  • Aumentar el espacio colaborativo y facilitar el trabajo en equipo. Si una de las principales características de los Great Place to Work es que los empleados trabajen en equipo y que hasta les una un sentimiento de “familia”, ¿cómo se puede logar esto si cada uno trabaja aisladamente en su mesa o cubículo? Es vital que existan espacios donde poder reunirse y trabajar en grupo.
  • Inyectar algo de diversión, en su justa medida, claro está. Una mesa de ping-pong, un futbolín o una Xbox, para jugar en los descansos de las comidas, es una buena manera de fomentar el compañerismo y, si se nos permite la expresión, el buen rollo.

Llegado el final de este post, quizá sea el momento de valorar si tu empresa pudiera ser candidata a ser un excelente lugar de trabajo…

La rehabilitación verde en edificios de oficinas

En la comunidad científica siempre ha existido debate en derredor de una gran cuestión; ¿es el universo infinito o finito? Aunque no es objeto de este blog y si en algo te interesa el asunto, sólo apuntaremos lo siguiente: los líderes de opinión en la materia afirman que, aunque el universo es infinito en el espacio, es finito en el tiempo, porque es más grande que la distancia que ha recorrido la luz desde el “Bing-Bang”, la cual todavía no ha llegado a todos sus confines.

No sucede lo mismo con los mercados de oficinas de Madrid y/o Barcelona, en los que el suelo es sin duda finito y no existe más espacio para el desarrollo de nuevos proyectos. La consecuencia directa de ello es que, salvo contadas excepciones, el stock de edificios envejece gradualmente, ante la falta de proyectos de rehabilitación o reforma que actualicen los inmuebles en materia de sostenibilidad, eficiencia energética, funcionalidad e imagen. El problema es especialmente acuciante en el centro de las ciudades.

Ahora bien, si se confirman los buenos augurios sobre la recuperación -o estabilización- del mercado de oficinas, propietarios e inversores quizá deban tomarse en serio la denominada “rehabilitación verde” de sus inmuebles, para que sus edificios no se queden atrás y puedan seguir compitiendo en plazas cada vez más exigentes por parte de los grandes usuarios de espacio. Pero empecemos por el principio; ¿qué es exactamente una rehabilitación verde?

La rehabilitación verde (conocida en EE.UU. como “green retrofit”)

Para facilidad de referencia la llamaremos aquí rehabilitación verde, aunque más bien se trate de una “retroadaptación”, una “retroinstalación” o un “reequipamiento”, consistente en mejorar un edificio ocupado total o parcialmente, con el objetivo de conseguir eficiencias relativas al uso de la energía y el agua, así como bondades en cuestiones de iluminación artificial y natural, calidad del aire, acústica y habitabilidad general para los inquilinos.

¿Qué tipo de usuarios o inquilinos son impulsores de la rehabilitación verde en los edificios que ocupan? Las empresas más a favor de esta iniciativa quedan encuadradas en tres categorías fundamentalmente; la empresa pública, la gran multinacional y las start-up. La empresa pública persigue -y debiera perseguir más- cualquier iniciativa verde, particularmente por dar ejemplo en materias muchas veces reguladas por ella. Las grandes multinacionales internalizan la rehabilitación verde para cumplir con sus políticas de responsabilidad social corporativa y así poder “presumir” de ello frente a sus accionistas e inversores. En último lugar, las start-up prefieren ocupar este tipo de edificios puesto que es una manera de atraer talento a sus corporaciones, firmas modernas y jóvenes en las que se valora mucho un workplace sostenible, dinámico, flexible y colaborativo.

¿Se puede hacer una rehabilitación verde parcial de un edificio de oficinas? Aunque técnicamente es posible y muy común -se pueden incluso obtener certificaciones de sostenibilidad para plantas independientes dentro de un edificio- el ideal es acometer este tipo de mejoras para la totalidad del inmueble. Sólo de este modo se pueden realizar las modificaciones integrales necesarias para conseguir unas economías de escalas que justifiquen claramente la inversión.

El enfoque integral no solamente se refiere a que la rehabilitación verde ha de abarcar toda la superficie del inmueble, sino también a que se deben estudiar todos los sistemas (iluminación, aire acondicionado, suministro eléctrico y de agua, etc.) de manera conjunta. Será más probable la obtención de mejoras y ahorros energéticos si el diseño de la nueva infraestructura se hace teniendo en cuenta que dichos sistemas pueden funcionar de manera más eficiente si están conectados entre sí.

¿Existe realmente un valor añadido desde el punto de vista financiero en la rehabilitación verde? Además de los evidentes ahorros en cuanto a consumos de diferente índole, los resultados indican que el principal beneficio latente reside en la productividad ganada cuando el espacio ocupado cumple con los parámetros de sostenibilidad. Es muy diferente trabajar con luz natural y con aire de buena calidad, a hacerlo en las condiciones contrarias, algo de lo que tanto usuarios como propietarios de edificios de oficinas son cada vez más conscientes. Este mensaje está calando poco a poco en la comunidad inmobiliaria, haciendo cada vez más fácil justificar un diferencial en renta para aquellos edificios que se han beneficiado de una rehabilitación verde.

No obstante, es importante reseñar también que, en el pasado, muchos propietarios se han resistido a acometer este tipo de mejoras puesto que, ante una inversión de significativo calibre -de cuyos beneficios disfrutan casi en exclusiva los inquilinos-, no siempre han conseguido repercutir el coste de la rehabilitación a través de las rentas. Esperemos que esto cambie y que el mercado asuma que el coste de manutención y ocupación de un parque de oficinas más verde y moderno ha de ser repartido entre todos sus beneficiarios.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Consideras que los inquilinos entienden este discurso y que están dispuestos a pagar una renta algo mayor por ocupar un edificio “retroquipado” con tecnología verde y moderna?