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Tecnología para superficies comerciales

Tecnología para superficies comerciales

La tecnología está cada vez más presente en todos los ámbitos de nuestra vida. Para lo personal y lo profesional, parece que ya no podemos —o ya no queremos— desprendernos del teléfono móvil, la tableta o del ordenador portátil. Cada vez nos alejamos más de los tradicionales patrones de consumo y adoptamos —e incluso abrazamos— los avances tecnológicos con mayor celeridad.

Ahora bien, es precisamente en el ámbito de las superficies comerciales, entendidas éstas como las tiendas, parques de medianas, centros comerciales, supermercados o hipermercados, donde permanecemos anclados en el pasado. En el mundo de las compras —las compras físicas, en tienda—, todavía seguimos procesos que son altamente ineficientes.

Veamos cuáles son dichos procesos y si la tecnología para superficies comerciales ya ha encontrado la manera de remediar los defectos de los que adolecen.

Tecnología para superficies comerciales; a grandes problemas…

1.- El carrito de la compra. Has peregrinado hasta el hipermercado y te has aprovisionado de todos los productos que tenías en la lista de la compra. Haces una gran compra mensual y el carrito de la compra está lleno hasta los topes. Pero llegas a la línea de cajas y después de hacer una larga cola, tienes que vaciar el carro sobre la cinta transportadora… para a continuación volver a llenar el carro y llevarlo hasta el aparcamiento. ¿No tiene más sentido que, conforme vayas llenando el carro, tú mismo escanees los productos y que ya no tengas que descargar el carrito hasta llegar a tu coche? ¿No se ahorraría mucho tiempo?

Pues el hecho es que esta tecnología para superficies comerciales ya existe pero, por motivos que no alcanzamos a comprender, todavía no ha penetrado en el mercado. Toshiba es una de las empresas que fabrica este sistema, el cual funciona tal y como hemos relatado. Tú mismo escaneas —con el teléfono móvil— los productos conforme los introduces en el carrito. Para finalizar la compra, simplemente pasas el teléfono móvil frente a un terminal contactless que hay en la salida de la tienda; el cargo se hace automáticamente en tu cuenta.

2.- El probador de ropa. ¿Tiene sentido entrar en un probador de ropa cargado con la misma prenda en diferentes colores, solamente para ver cuál nos queda mejor o nos favorece más? ¿No es muy ineficiente que los clientes de una tienda anden desdoblando y desordenando todo el género —que no compran— de una tienda y que sus empleados inviertan tanto tiempo en volver a ordenar todas las prendas?

Imagina que mediante un espejo inteligente de gran formato pudieras probarte virtualmente cualquier prenda, en cualquier color, y que tu única preocupación fuera la de probarte la talla correcta. Imagina también que pudieras ver varias imágenes tuyas a la vez, reflejadas en la pantalla, con las diferentes prendas; ¿no sería mucho más fácil y rápido elegir?

Intel ya ha puesto remedio al problema que supone la forma tradicional de probarse ropa, mediante la tecnología MemoMi.

3.- Estanterías vacías. Estamos muy mal acostumbrados a que las estanterías de los supermercados estén siempre llenas y que no falte nunca nada, pero la rotura de stock es algo que sigue sucediendo. ¿No hay una manera de que la propia estantería avise al centro de que se ha terminado un determinado producto y que éste necesita reponerse?

Desde luego que la hay, cortesía de la empresa Panasonic, y su tecnología para superficies comerciales hace exactamente lo que estamos relatando. En cuanto desaparece de la estantería el último producto y ésta queda vacía, una alerta es enviada a la dirección del centro para su reposición. El sistema se conecta a su vez con el control de existencias en almacén, de modo que siempre queden reservas y nunca se rompa stock.

4.- Los beacons o balizas de seguimiento. Esta tecnología para superficies comerciales no responde a una necesidad muy evidente, pero es algo que pronto revolucionará el mundo de las compras, tanto en supermercados como en centros comerciales.

Imagina que llegas a un centro comercial y que cuando atraviesas la puerta, recibes un mensaje de bienvenida en tu teléfono, a la vez que se te informa de las ofertas o rebajas que existen en determinadas marcas. Imagina también que conforme vas andando por del centro, recibes mensajes de las diferentes tiendas, avisándote de promociones o proporcionándote vales y cupones de descuento.

En resumidas cuentas, imagina que el centro comercial “sabe” dónde estás exactamente y que, en base a ello, proporciona información que podría ser de tu interés. Lo hace teniendo además en cuenta tus visitas anteriores, tus hábitos, las tiendas que has visitado en el pasado y el tiempo que pasaste en cada una de ellas.

Esto se consigue gracias a los beacons, pequeñas balizas que emiten señales en Bluetooth y que permiten enviar información a otros dispositivos que se encuentren en un radio de hasta 200 metros.

¿Y tú? ¿Abrazarás o te resistirás a todos estos cambios? ¿Estás dispuesto a que el centro comercial sepa dónde estás en todo momento? ¿Te gusta probarte ropa o preferirías hacerlo de manera virtual? ¿No te importa hacer colas en el supermercado o preferías evitarlas y escanear tú mismo todo lo que compres? ¡Cuéntanos!

Flagship una estrategia del retail que la grandes marcas estan consolidando

Flagship, una estrategia del retail que las grandes marcas están consolidando

Desde, aproximadamente, 2014, se ha ido extendiendo cada vez más la apertura de grandes tiendas
de las principales marcas en cada High Street de las ciudades más importantes del mundo. Estas
grandes tiendas no son, simplemente, grandes espacios propiedades de una u otra marca, sino que
suponen la máxima expresión de la imagen de las respectivas marcas. El nombre concreto de este
tipo de tiendas es «Flagship Store» y ha sido exportado desde Estados Unidos al resto del mundo,
como una de las recetas más eficaces contra la crisis de consumo.

Características de una Flagship
Como su propio nombre indica, son los buques insignia de las marcas en una determinada región, por
lo que deben ofrecer un valor añadido a sus clientes que no puedan encontrar ni en la competencia
ni en el resto de sus propios establecimientos. Por ello, las diferentes marcas llevan a cabo un gran
despliegue de medios para dotar al local de una decoración vanguardista y determinadas ventajas
exclusivas.
Entre las ventajas y características que diferencian a estas tiendas del resto, destacan:
-Suelen disponer de todo el catálogo de sus productos y con mayores descuentos.
-Aquí, se pueden encontrar los primeros modelos de cada temporada o las últimas novedades de la
marca.
-También ofrecen experiencias ajenas a la venta, como, por ejemplo, spas y restauración, así como
realidad virtual. Todo ello no está enfocado a vender, sino a atraer al público y que este compre
inmerso en un ambiente de disfrute para sus sentidos.
-Los locales suelen ser grandes superficies diáfanas situadas en la High Street de la ciudad o, lo que
es igual, en las calles de mayor actividad comercial y empresarial de las ciudades más importantes.

Presente y futuro de las Flagship Stores
Las Flagship Stores han demostrado una gran eficacia en el mundo del retail. No en vano, esta nueva
forma de vender la imagen de una empresa nació como respuesta a la crisis y, a la vista de los
resultados, parece que lo que fue una tendencia será la tónica general.
Entre los grandes ejemplos de Flagship Stores que se pueden citar sobresalen las de Apple, Ralph
Lauren y Microsoft, en Nueva York; Asics, en Barcelona; Primark, Zara y Apple, en Madrid; Burberry,
en Londres; Nike, en Budapest; y Converse, en Boston.
A pesar del éxito de estas Flagship Stores, no parece probable que vayan a desplazarse a los centros
comerciales que proliferaron en las afueras de las ciudades, en la época de bonanza económica,
pues tales centros siguen funcionando como polos de atracción comercial. En consecuencia, todo
apunta a la convivencia de ambos sistemas de venta, pues no se debe olvidar que el principal
cometido de una flagship es actuar como máximo exponente de la marca.

Los 5 centros comerciales más grandes del mundo

En este blog hemos ofrecido el ranking de las naves industriales más grandes del mundo y recientemente lo hemos hecho también para edificios de oficinas. Es impresionante comprobar cómo la arquitectura y la ingeniería parecen burlar los límites de la física, con construcciones mastodónticas que no dejan a nadie indiferente. Hoy queremos dar continuidad a nuestras entregas anteriores con la lista de los cinco centros comerciales más grandes del mundo.

Lo primero que nos ha llamado la atención es que ninguno de los centros comerciales más grandes del mundo se encuentra en los EE.UU., país que uno suele asociar con los grandes hitos inmobiliarios y constructivos. Ahora bien, tras un momento de reflexión, tampoco nos extraña que el ranking esté copado exclusivamente por centros comerciales situados en el continente asiático. Tampoco sorprende que los primeros dos puestos de la lista lo ocupen centros comerciales chinos, ¿verdad?

La razón de que los centros comerciales más grandes del mundo estén en Asia se debe fundamentalmente al crecimiento tanto poblacional como económico que ha sufrido esta región en los últimos años. Cada vez son más las personas asiáticas las que se suben al tren de la sociedad del consumo y la alta densidad de sus grandes capitales invita a la construcción de auténticos gigantes.

Los inversores lo saben bien, por lo que en años recientes ha habido un alto influjo de capital extranjero dedicado a la promoción de este tipo de activos en Asia. Incluso los propios inversores locales —especialmente los billonarios chinos— que anteriormente apostaban por disponer de “hoteles trofeo” en sus carteras de inversión, han puesto su mirada ahora en los centros comerciales.

Vayamos pues con la lista de los centros comerciales más grandes del mundo. Para darle algo de contexto al ranking, emplearemos el Centro Comercial La Vaguada como referencia, por ser uno de los primeros centros comerciales “muy grandes” construidos en España. La Vaguada tiene una superficie bruta alquilable de 85.500 metros cuadrados.

Centros comerciales más grandes del mundo; dominio asiático

1.- New South China Mall. Lo primero que sorprende de este centro comercial chino de la ciudad de Dongguan es que se haya mantenido en lo alto del ranking durante más de diez años, dado que fue construido en 2005. Su superficie bruta alquilable es de 659.612 metros cuadrados, pero nunca ha conseguido atraer los suficientes inquilinos, hasta el punto de ser catalogado como dead mall —centro comercial muerto— en un determinado momento. A pesar de ello, recientemente ha sido remodelado en un intento de mejorar su atractivo.

2.- Golden Resources Mall. Con 557.419 m2 de superficie bruta alquilable repartidos en seis plantas, este centro comercial es conocido informalmente como el Great Mall of China —Gran Centro Comercial de China—, en alusión al Great Wall of China —Gran Muralla China—.  Se encuentra en la ciudad de Beijing y su construcción data de 2004.

3.- SM City North EDSA. Nos vamos en este caso hasta la ciudad filipina de Quezon City, donde encontramos el centro comercial más antiguo de la lista, construido en 1985 y reformado en 2006. Su superficie bruta alquilable es de 498.000 metros cuadrados y en su cubierta dispone de 5.760 paneles solares.

4.- SM Megamall. Del mismo promotor —SM Prime Holdings— que el centro comercial anterior de la lista y construido en Mandaluyong 1991, este centro comercial filipino de 474.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable se compone de dos gigantes edificios unidos por un puente. Su historia se ha visto ensombrecida por el estallido de una bomba en el año 2000, un tiroteo en 2013 y por el supuesto suicidio muy reciente —febrero de 2016— de una mujer.

5.- Isfahan City Center. La particularidad de este centro comercial iraní de 465.000 metros cuadrados de superficie de bruta alquilable es que contiene un “museo del entretenimiento” en su interior. Se encuentra en la ciudad de Isfahan y fue construido en 2012. La mera existencia de un centro comercial de este calibre y relevancia en un país de estricta tradición musulmana es una combinación bastante desconcertante.

Si quisiéramos ampliar este listado, comprobaríamos que los siguientes cinco centros comerciales son respectivamente de Malasia, Irán, Filipinas, Tailandia y Turquía, ninguno de ellos inferior en tamaño a los 420.000 metros cuadrados. El primer centro comercial occidental lo encontraríamos en el puesto diecisiete —Canadá— y el primer centro de la U.E. en el puesto cincuenta y seis —Reino Unido— del ranking.

¿Hasta dónde hay que llegar en la lista para encontrar un centro comercial español? No mucho más allá… en el puesto cincuenta y ocho tenemos Puerto Venecia, con 206.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable.

Recordemos ahora nuestra referencia inicial, La Vaguada, un centro comercial “muy grande” de 85.500 metros cuadrados…

¿Qué son las cubiertas verdes?

¿Qué son las cubiertas verdes? ¿Son una moda pasajera o verdaderamente cumplen una función que justifica su incorporación a naves logísticas, edificios de oficinas y centros comerciales? ¿Las cubiertas verdes tienen cabida en las estrategias de property management de propietarios e inversores de todo tipo de inmuebles?

La explicación de lo que son las cubiertas verdes —o cubiertas vegetales— es bien sencilla; imagina que escapas a la azotea del edificio de oficinas en el que trabajas para tomar el aire y que, en lugar de las habituales máquinas de aire acondicionado e instalaciones, topas con un bonito y frondoso jardín, con su correspondiente hierba, sus arreglos florales e incluso con sus poblados árboles. Si te sucede algo parecido, habrás dado con una cubierta verde y ésta no habrá brotado allí por casualidad.

Las cubiertas vegetales existen por las razones que exponemos a continuación, razones que tienen mucho que ver con el ámbito de la sostenibilidad y la eficiencia energética en edificios de toda tipología.

Cubiertas verdes en inmuebles; ¿por qué?

  • Para empezar, no hace falta recurrir a argumentos muy técnicos para justificar la existencia de un jardín en la cubierta de un edificio; ¿por qué no ofrecer a los inquilinos de un inmueble un espacio de ocio y esparcimiento al aire libre, sin que necesariamente deban bajar a la calle? ¿No crees que la lógica tras ello es aplastante? Los tejados suelen ser superficies infrautilizadas que, bien aprovechadas, aportan gran valor añadido al edificio.
  • Las cubiertas verdes, por definición, ayudan a reducir los gases de efecto invernadero. Los árboles y plantas absorben dióxido de carbono y sirven como filtro natural del aire que respiramos.
  • Las cubiertas verdes ayudan a reducir algo que se denomina como el efecto “isla urbana de calor”. Al reducir el número de superficies reflectantes de la cubierta del edificio —superficies de máquinas, metales y recubrimientos— es más fácil que el calor se disipe, en lugar de reflejarse en todas direcciones. La temperatura de las ciudades disminuiría drásticamente si se popularizara esta práctica.
  • Las cubiertas verdes retienen el agua de lluvia y ayudan a paliar los efectos de inundaciones o lluvias abundantes.
  • Son una manera excelente de aislar térmicamente los edificios. En verano, reducen la necesidad de uso del aire acondicionado y en invierno aíslan muy bien del frío y reducen el consumo energético necesario para calentar el interior de los inmuebles.
  • Según un estudio de la Escuela Técnica de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universitat Politècnica de València, se puede ahorrar entre un 20 y un 50 por ciento del consumo requerido para enfriar un edificio gracias al uso de las cubiertas verdes.
  • Del mismo modo que las cubiertas verdes protegen térmicamente, también son una buena barrera frente a todo tipo de inclemencias meteorológicas. Protegen del viento, la erosión y en general, del desgaste. Ello conlleva un menor gasto en mantenimiento y reparación de los elementos que de otro modo quedarían más expuestos o desprotegidos.
  • No se puede negar que las cubiertas verdes aportan un valor añadido de responsabilidad social corporativa, cada vez más apreciado por usuarios e inversores. Las empresas gustan de iniciativas que hacen más productivos a sus empleados y que las ponen más en contacto con el medio natural.
  • Las cubiertas verdes ayudan a la biodiversidad, ofreciendo cobijo, comida y protección para las abejas. Recordemos que las abejas son imprescindibles para la polinización y que están desapareciendo rápidamente de los centros urbanos.
  • Aunque no sea su función principal, las cubiertas verdes son también susceptibles de aprovechamiento como huerto urbano.
  • Las cubiertas vegetales pueden ser un arma adicional de los departamentos de recursos humanos para atraer talento a sus empresas. En el mundo de hoy día, los tradicionales modelos de trabajo encorsetados están perdiendo la batalla frente a las nuevas tendencias del workplace. Espacios tales como las cubiertas verdes, muy susceptibles de ser empleadas como zonas de reunión y trabajo informal o colaborativo, cada vez son más apreciados.

Es posible que en la azotea de tu edificio exista un jardín y que todavía no lo sepas; ¿por qué no lo averiguas? En el más que probable caso de que no sea así, ¿por qué no propones su instalación a los propietarios del inmueble?

Los nuevos habitos de consumocentros comerciales

Los nuevos hábitos de consumo en centros comerciales

Recientemente hemos sabido que el proyecto de construir un centro comercial a los pies de la denominada “Quinta Torre de Madrid” sigue su curso, y vamos conociendo poco a poco algunos detalles adicionales. Ya sabemos que tendrá 12.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas y, como siempre sucede en estos casos, existen opiniones a favor y en contra; ¿necesitamos más tiendas? ¿Está justificado que se sigan construyendo centros comerciales, teniendo en cuenta que algunos califican la recuperación económica española de “tímida” o “frágil”?

Ya respondimos de algún modo a ello desde mislocales.es, con nuestra noticia del 25 de febrero. En ella relatábamos que la afluencia a centros iba en aumento y que el número de transacciones inmobiliarias permitía ser optimistas; parece que el sector ha salido de su letargo y que sí hay motivos para una prudente alegría.

Ahora bien, la propia Asociación Española de Centros y Parques Comerciales, en su página web, dice lo siguiente:

El constante crecimiento de las ventas electrónicas, la evolución de las antiguas fórmulas comerciales, la saturación comercial, provocada en gran parte por la similitud de la oferta, y la adaptación de una sociedad que ha pasado por una severa crisis, han facilitado que se estén manifestando nuevas tendencias en la concepción de los centros comerciales del futuro.

En la próxima década veremos aparecer una nueva generación de centros comerciales que, a pesar de su dimensión, serán más cercanos al consumidor, sintonizarán con él en sus formas y hábitos de vida y le ofrecerán productos y servicios más adaptados a él.”

De estas palabras se desprende que el sector ha entendido cuáles son los nuevos patrones de consumo en centros comerciales, pero no sólo eso; promotores, inversores y gestores de centros comerciales han abrazado el cambio, en su esfuerzo por salir adelante con nuevas fórmulas que atraigan y retengan la afluencia.

Hoy queremos analizar cuáles son esos nuevos patrones de consumo en centros comerciales.

Nuevos patrones de consumo en centros comerciales:

1.- Después de una crisis mundial que ha afectado a todos, el consumidor de hoy día necesita sentirse alejado de sus problemas cuando está comprando. Exige que el acto de comprar sea un entretenimiento en sí mismo y que consumir en una determinada tienda sea “una experiencia”.

Teniendo en cuenta el empuje del comercio electrónico, esto tiene todo el sentido del mundo, porque el entretenimiento o la diversión son las únicas armas con las que los centros comerciales pueden luchar contra la compra online.

2.- Los consumidores exigen agilidad. Las tiendas han de estar surtidas de todo y el reabastecimiento tiene que ser, literalmente, en tiempo real. No se aceptan las roturas de stock y los retailers centran todos sus esfuerzos en gestionar sus existencias adecuadamente. Si los vendedores no saben atender las necesidades del cliente instantáneamente, corren el riesgo de perder una venta frente al comercio electrónico.

Esto enlaza directamente con nuestra entrada de la semana pasada relativa al crossdocking.

3.- Los compradores demandan variedad, una realidad cada vez mejor entendida por los operadores y gestores de centros. Dada la dificultad de atraer al visitante hasta el centro comercial, se apunta a que el mix de tiendas y operadores sea lo más completo y variado posible, para que los clientes encuentren allí todo lo que necesitan.

4.- Morgan Stanley nos desvela en un estudio reciente que los “millennials” gastan menos en ropa hoy de lo que lo hacían las personas de su edad hace una década; ¿en qué invierten ahora el dinero?

El consumidor joven prioriza la compra de tecnología por encima de otro tipo de productos; una proporción cada vez mayor de su presupuesto se lo llevan los artículos electrónicos. Esto supone un riesgo añadido para los centros comerciales dado que la tecnología es muy susceptible de ser comprada por internet.

5.- Cerramos la lista con lo que los expertos llaman “mega-tendencia”, en el sentido de que es global, nos afecta a todos por igual y que es completamente exógena. No depende de nada que sea controlable y tampoco es una moda. El nuevo patrón de consumo indica que cada vez demandamos menos ropa de abrigo, por una cuestión muy sencilla; cada vez hace más calor.

El año 2015 ha sido el más caluroso registrado hasta la fecha, un hecho que, si bien es muy preocupante para todos y si se nos permite la broma, tiene una lectura que hasta podría beneficiar al sector del retail; en verano el aire acondicionado de los centros comerciales es bastante de agradecer.

¡Hasta la semana que viene!

La supervivencia de los centros comerciales

La supervivencia de los centros comerciales

En un post reciente versábamos sobre las tendencias imperantes en el sector del retail y sin reparo empleábamos el apelativo de “imparables” para definirlas. Teniendo en cuenta que el protagonismo de la venta on-line es ciertamente “unstoppable” y que su peso específico en relación a la venta física en tienda es cada vez mayor, cabe preguntarse por la supervivencia de los centros comerciales; ¿está su modelo de negocio agotado y abocado al fracaso? ¿Tiene sentido que sigan proliferando como setas grandes superficies cuando nuestra tendencia es, cada vez más, la de hacer la compra desde la comodidad de nuestros hogares? ¿Seguiremos acudiendo a una tienda para comprar ropa cuando podamos imprimirnos las prendas con la impresora 3d de casa?

La impresión 3d doméstica de todo tipo de productos está todavía por llegar y puede que creas que queda lejana en el tiempo, pero su uso cotidiano está a la vuelta de la esquina y representa solamente uno de los muchos factores que condicionarán la futura supervivencia de los centros comerciales. La pregunta es pues clara: ¿qué van a hacer los propietarios y promotores de centros comerciales al respecto? ¿Qué papel juegan los retailers en la ecuación?

Los centros comerciales dan la batalla

  • Si no puedes con tu enemigo, únete a él (“If you can’t beat ‘em, join ‘em!”). Asumida la realidad de que la tecnología es imbatible, la supervivencia de los centros comerciales pasa por abrazar los avances tecnológicos en lugar de combatirlos. Muchos gestores y retailers comienzan a incorporar en sus centros y tiendas innovaciones digitales dirigidas a recuperar a los clientes de antaño, hoy día recluidos en casa frente a la pantalla del ordenador.

Por ejemplo, algunos operadores de moda integran en sus probadores de ropa terminales de comunicación con el personal de la tienda, así como pantallas táctiles para consultar la disponibilidad de otras prendas, colores y stock. Otros retailers empiezan a ofrecer espacio físico en sus tiendas a marcas con las que antes competían y que hasta la fecha solamente vendían por internet. El objetivo es que los centros comerciales se beneficien de la afluencia de los compradores on-line, en contraposición a la tendencia preponderante contraria, consistente en que muchos clientes acuden a una tienda física sólo para tocar y probar un producto que luego comprarán por internet (el fenómeno denominado “showrooming”).

  • Los lavados de cara son imperativos para la supervivencia de los centros comerciales. Es muy fácil quedarse atrás en aspectos tales como la decoración, la iluminación, la sostenibilidad o la accesibilidad y ésta es una realidad asumida por propietarios y promotores. Teniendo en cuenta la concentración creciente del sector y la arrolladora competencia de la venta on-line, es imprescindible la renovación y puesta al día de los espacios si se quiere retener y atraer al cliente. La luminosidad, los espacios abiertos, la iluminación LED y los colores neutros son algunas de las tendencias más populares en este sentido.

 

  • El centro comercial como destino. Convertir el centro comercial en una experiencia para el usuario no es una estrategia nueva pero, ante la caída de las ventas en tienda física, está tomando impulso nuevo. Ya no es suficiente ofrecer accesos cómodos y buenos precios; el objetivo es que el cliente visite el centro también por otros motivos, invitándole a participar en eventos, conciertos, atracciones, concursos o sorteos. La existencia de zonas verdes, jardines y zonas exteriores para pasear (e incluso deambular) son cada vez más valoradas por el público y una excelente manera de atraer clientes potenciales. La supervivencia de los centros comerciales sigue pues dependiendo del ocio y esparcimiento del visitante.
  • La sostenibilidad como elemento de venta. El uso de materiales sostenibles, las terminaciones en madera, los productos nobles o reciclados, las iluminaciones de tipo LED o el máximo aprovechamiento de la luz natural son características cada vez más apreciadas por los visitantes de los centros comerciales y particularmente por el público femenino, según diversos estudios sobre la cuestión. Este dato es de especial relevancia, teniendo en cuenta que casi el 85% de las compras en centros comerciales son realizadas por mujeres.

 

  • Un mix comercial cada vez más heterogéneo. Para la supervivencia de los centros comerciales éstos deberán adaptarse a una población cada vez más heterogénea en cuanto a sus niveles de poder adquisitivo. La brecha existente entre los que más tienen y los que menos tienen es cada vez mayor, un hecho que no pasan por alto los propietarios y gestores de centros comerciales. Es por ello que progresivamente será más habitual encontrar tiendas low-cost junto a operadores de artículos de lujo. El visitante sabrá apreciar este eclecticismo comercial y hará que el atractivo del conjunto sea mayor para un segmento de la población también más amplio.

Como conclusión, diríamos que al comprador siempre se le han de dar facilidades en la compra, pero ésta deberá producirse en un entorno agradable y que sea respetuoso con el medioambiente. La tecnología estará cada vez más presente en el proceso comercial, pero facilitándola y no obstaculizándola; la supervivencia de los centros comerciales dependerá en gran medida de ello.

¿Qué opinas? ¿Sigues yendo a los centros comerciales tanto como antes? ¿Estás aumentando el número de compras que haces on-line? ¡Cuéntanos tu experiencia!