La sostenibilidad de una nave logística

La sostenibilidad de una nave industrial o logistica se está convirtiendo en un criterio a tener encuenta a la hora de proceder a realizar nuevas construcciones de estas relevantes infraestructuras.

La crisis que se ha atravesado desde 2008 ha pasado factura al sector industrial español, lo cual seha notado también en el deterioro de unas infraestructuras ya de por sí un tanto anquilosadas. Sin embargo, hay empresas que han optado por no demorar su puesta al día en materia de instalacionesy se han lanzado a la construcción de sus naves industriales y logísticas sostenibles.

Al fin y al cabo, se trata de una inversión que va a producir un evidente retorno, en términos de

ahorro energético y Responsabilidad Social Corporativa (beneficios indudables de imagen para la empresa por proteger el medio ambiente e integrarse en el entorno).

Algunas empresas pioneras españolas ya están poniendo en marcha sus naves industriales y

logísticas sostenibles, pero aún son minoritarias, por lo que es posible afirmar que esta política de instalaciones continúa siendo una asignatura pendiente.

Los criterios en los que se fundamentan las naves industriales y logísticas sostenibles

A grandes rasgos, es importante que las empresas reduzcan su impacto ambiental, es decir, su

huella de carbono. Por otro lado, esta política eco-friendly se traduce en medidas e indicadores concretos que implican que una actividad sea respetuosa con la naturaleza.

A continuación, se señalan las bases características de las naves industriales y logísticas sostenibles.

Reutilización de las aguas pluviales, lo que favorece un ahorro notable.

Uso de vegetación endémica (menor impacto ambiental y ahorro en términos de mantenimiento).

Colocación de placas fotovoltaicas en las cubiertas de los almacenes (tanto mediante instalación aislada como por medio de una conectada a la red).

–  Aislamiento térmico que implique el cumplimiento de las normativas vigentes, la seguridad de las personas y los criterios de eficiencia energética.

–  Iluminación mediante luminarias de bajo consumo o LED.

Build local, lo que conlleva la colaboración en materia de construcción con empresas de la zona, las cuales generan menor contaminación con sus transportes.

Por otro lado, quienes estén iniciándose en la preparación de estos modelos de instalaciones han de saber que pueden recurrir a un certificado de sostenibilidad, que sirven para atestiguar la calidad y las características de la adaptación eco-friendly de la infraestructura en cuestión. Entre los certificados de sostenibilidad, destacan los siguientes: LEED (Estados Unidos), BREEAM (Reino Unido), HQE (Francia), DGNB (Alemania) y VERDE (España).

En definitiva, vale la pena apostar por la construcción de naves industriales y logísticas sostenibles, ya que también permiten ofrecer una renovada imagen de marca (en términos de branding) y poner en valor una innovación tanto funcional como estética.

¿Qué es un Great Place to Work?

El pasado 31 de marzo en nuestra sección de noticias informábamos sobre el traslado de Coca Cola Iberian Partners en Barcelona. La compañía se muda desde Martorelles, acercándose a la sede central de la firma en Cataluña (Esplugues de Llobregat) y, a los efectos de este post nos ofrece un buen ejemplo para retratar lo que es un Great Place to Work.

Coca Cola es, según la empresa de investigación Great Place to Work, una de las mejores multinacionales para trabajar en Europa, situándose en el número 9 del ranking en este sentido. Por delante de ella encontramos, por riguroso orden descendente, las empresas NetApp, EMC, W. L. Gore & Associates, Admiral Group, Microsoft, SAS Institute, Mars y H&M. Todas se caracterizan por ser “lugares de trabajo excelentes”, según unos criterios determinados.

¿Pero cuáles son estos criterios? Más concretamente y centrándonos en lo que a nosotros nos puede interesar, ¿tiene algo que ver el aspecto inmobiliario de una oficina o negocio en la consecución de la etiqueta Great Place to Work?

Según la propia web de Great Place to Work, un lugar de trabajo excelente es aquel en el que uno confía en las personas para las que trabaja, está orgulloso de lo que hace y disfruta de las personas con las que trabaja. Ésta es la denominada por ellos, “visión del empleado”.

Existe también la “visión del líder o jefe”, la cual retrata un Great Place to Work como aquel donde los líderes logran los objetivos de la organización, donde las personas dan lo mejor de sí y en el que todos trabajan como un equipo, en un ambiente de confianza.

No pretendemos entrar en mayor detalle, pero todo lo anterior se mide, básicamente, mediante la realización de encuestas y evaluaciones a empleados y colaboradores, junto al análisis de los procesos y la cultura de la compañía. La etiqueta Great Place to Work goza de un prestigio significativo puesto que es una muy buena herramienta para la atracción y retención de talento.

De todo lo anterior se desprende intuitivamente que el diseño de una oficina, su configuración o su mobiliario sí guarda relación con el hecho de que una empresa sea considerada como un excelente lugar de trabajo. Aunque éstos sean aspectos que no necesariamente se aborden en las evaluaciones, es evidente que las condiciones físicas del lugar en el que se desarrolla el trabajo influyen mucho en lo que las personas dan de sí, en el buen ambiente, en el orgullo por la empresa o incluso en la confianza que sentimos hacia nuestros jefes. Veamos casos concretos.

Aspectos físicos del workplace que ayudan a ser un Great Place to Work

  • Abrir la oficina a la naturaleza. Introducir plantas en la oficina está demostrado que produce efectos positivos. Las plantas ayudan a limpiar el aire interior y amortiguan el ruido, dos factores claves para una mayor productividad.
  • Incrementar la iluminación natural. También es un hecho que la luz natural incrementa la alegría, disminuye el estrés e incluso nos hace ser más optimistas. Si la iluminación natural viene además acompañada de unas buenas vistas hacia el exterior, todavía mejor.
  • Aumentar el espacio colaborativo y facilitar el trabajo en equipo. Si una de las principales características de los Great Place to Work es que los empleados trabajen en equipo y que hasta les una un sentimiento de “familia”, ¿cómo se puede logar esto si cada uno trabaja aisladamente en su mesa o cubículo? Es vital que existan espacios donde poder reunirse y trabajar en grupo.
  • Inyectar algo de diversión, en su justa medida, claro está. Una mesa de ping-pong, un futbolín o una Xbox, para jugar en los descansos de las comidas, es una buena manera de fomentar el compañerismo y, si se nos permite la expresión, el buen rollo.

Llegado el final de este post, quizá sea el momento de valorar si tu empresa pudiera ser candidata a ser un excelente lugar de trabajo…

Climatización de oficinas

A todos —o casi todos— nos ha pasado; trabajar en una oficina y que unos se estén muriendo de frío y que otros se estén asando de calor. Es una cuestión que puede llegar a generar controversia entre compañeros de trabajo, aunque a priori parezca anecdótico. En ocasiones, la climatización de oficinas enfrenta incluso a hombres y mujeres, al necesitar éstas un ambiente algo más cálido para mantener estable su temperatura corporal.

Sin ahondar mucho en la ciencia que hay tras ello, se conoce que las mujeres tienen proporcionalmente más grasa corporal que los hombres, siendo la grasa de ritmo metabólico más lento que el músculo —más presente en los hombres—. De ahí las discrepancias. Es lo que afirma la Universidad de Maastricht, en un estudio publicado para la revista Natural Climate Change.

Con esta excusa, queremos analizar qué sistemas de climatización de oficinas podemos encontrarnos hoy día y si éstos favorecen la comodidad y convivencia de las personas que las ocupan.

Climatización de oficinas; lo viejo frente a lo nuevo

Éstos son los tres principales tipos de instalaciones:

  1. Fan-coils a dos tubos. Para los no iniciados, un fan-coil es, literalmente, una bobina —coil— y un ventilador —fan—. A través de la bobina circula agua, a una determinada temperatura, la cual calienta o enfría el aire que hay a su alrededor. El ventilador se ocupa de impulsar y dispersar dicho aire hacia el interior de la oficina.

Cuando el fan-coil es “a dos tubos”, significa que tiene un tubo de alimentación y otro de retorno. El tubo de alimentación proporciona agua caliente o fría al fan-coil, dependiendo del momento del año y de las necesidades generales que tenga el edificio para enfriar o calentarse.

Esto quiere decir que, o todos los fan-coils están enfriando, o todos están calentando. Se podrán regular individualmente pero solamente dentro de la banda de frío —en verano— o calor —en invierno— que se haya establecido previamente. Lógicamente, es el sistema más antiguo y menos flexible de los tres que vamos a comentar hoy.

  1. Fan-coils a cuatro tubos. En este tipo de instalación, el fan-coil dispone de dos tubos de alimentación y dos de retorno. Cada uno de los tubos de alimentación es para agua fría y agua caliente, respectivamente. Esto quiere decir que una unidad fan-coil puede estar enfriando y la máquina de al lado puede estar calentando.

El sistema a cuatro tubos es algo más de flexible, pero requiere también de mayor control por parte de los gestores del edificio; intentar mantener una temperatura estable dentro de una oficina puede ser complicado si los empleados o usuarios del espacio tienen plena autonomía para ajustar los controles de cada máquina individual.

Los fan-coils a cuatro tubos son muy comunes y bastante útiles para, por ejemplo, enfriar determinadas zonas o secciones de un edificio, a la par que se calientan otras, como pueden ser sus diferentes fachadas, en función del diferente impacto solar que reciban a lo largo del día.

  1. Sistema VRV/VRF. Para empezar, es preciso aclarar que VRV y VRF son la misma cosa. El hecho de que existan dos acepciones diferentes reside en que la empresa Daikin, creadora de la tecnología original, patentó el nombre VRV, obligando a los demás fabricantes a emplear el apelativo VRF. Son los acrónimos —en inglés— de Volumen de Refrigeración Variable y Flujo de Refrigeración Variable.

Este sistema de climatización para oficinas no envía agua a las unidades interiores, sino que distribuye un gas que a su vez sirve para calentar o enfriar el aire, según sea necesario. Mediante un sistema electrónico bastante sofisticado, permite seleccionar la temperatura que queramos en cada unidad, además de que aprovecha el calor generado por las unidades como fuente de energía térmica.

Es el sistema más eficiente y moderno, aunque es técnicamente mucho más complejo que los anteriores. Permite regular la temperatura individualmente para zonas muy pequeñas dentro de una oficina, y es el que mejor alivia el problema de la diferente sensibilidad que tienen las personas frente al frío o calor.

 

Otro día comentaremos sobre tecnologías en fachadas, y cómo éstas pueden ayudar a mejorar el funcionamiento de la climatización y la habitabilidad de las oficinas.

¿Qué son las cubiertas verdes?

¿Qué son las cubiertas verdes? ¿Son una moda pasajera o verdaderamente cumplen una función que justifica su incorporación a naves logísticas, edificios de oficinas y centros comerciales? ¿Las cubiertas verdes tienen cabida en las estrategias de property management de propietarios e inversores de todo tipo de inmuebles?

La explicación de lo que son las cubiertas verdes —o cubiertas vegetales— es bien sencilla; imagina que escapas a la azotea del edificio de oficinas en el que trabajas para tomar el aire y que, en lugar de las habituales máquinas de aire acondicionado e instalaciones, topas con un bonito y frondoso jardín, con su correspondiente hierba, sus arreglos florales e incluso con sus poblados árboles. Si te sucede algo parecido, habrás dado con una cubierta verde y ésta no habrá brotado allí por casualidad.

Las cubiertas vegetales existen por las razones que exponemos a continuación, razones que tienen mucho que ver con el ámbito de la sostenibilidad y la eficiencia energética en edificios de toda tipología.

Cubiertas verdes en inmuebles; ¿por qué?

  • Para empezar, no hace falta recurrir a argumentos muy técnicos para justificar la existencia de un jardín en la cubierta de un edificio; ¿por qué no ofrecer a los inquilinos de un inmueble un espacio de ocio y esparcimiento al aire libre, sin que necesariamente deban bajar a la calle? ¿No crees que la lógica tras ello es aplastante? Los tejados suelen ser superficies infrautilizadas que, bien aprovechadas, aportan gran valor añadido al edificio.
  • Las cubiertas verdes, por definición, ayudan a reducir los gases de efecto invernadero. Los árboles y plantas absorben dióxido de carbono y sirven como filtro natural del aire que respiramos.
  • Las cubiertas verdes ayudan a reducir algo que se denomina como el efecto “isla urbana de calor”. Al reducir el número de superficies reflectantes de la cubierta del edificio —superficies de máquinas, metales y recubrimientos— es más fácil que el calor se disipe, en lugar de reflejarse en todas direcciones. La temperatura de las ciudades disminuiría drásticamente si se popularizara esta práctica.
  • Las cubiertas verdes retienen el agua de lluvia y ayudan a paliar los efectos de inundaciones o lluvias abundantes.
  • Son una manera excelente de aislar térmicamente los edificios. En verano, reducen la necesidad de uso del aire acondicionado y en invierno aíslan muy bien del frío y reducen el consumo energético necesario para calentar el interior de los inmuebles.
  • Según un estudio de la Escuela Técnica de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universitat Politècnica de València, se puede ahorrar entre un 20 y un 50 por ciento del consumo requerido para enfriar un edificio gracias al uso de las cubiertas verdes.
  • Del mismo modo que las cubiertas verdes protegen térmicamente, también son una buena barrera frente a todo tipo de inclemencias meteorológicas. Protegen del viento, la erosión y en general, del desgaste. Ello conlleva un menor gasto en mantenimiento y reparación de los elementos que de otro modo quedarían más expuestos o desprotegidos.
  • No se puede negar que las cubiertas verdes aportan un valor añadido de responsabilidad social corporativa, cada vez más apreciado por usuarios e inversores. Las empresas gustan de iniciativas que hacen más productivos a sus empleados y que las ponen más en contacto con el medio natural.
  • Las cubiertas verdes ayudan a la biodiversidad, ofreciendo cobijo, comida y protección para las abejas. Recordemos que las abejas son imprescindibles para la polinización y que están desapareciendo rápidamente de los centros urbanos.
  • Aunque no sea su función principal, las cubiertas verdes son también susceptibles de aprovechamiento como huerto urbano.
  • Las cubiertas vegetales pueden ser un arma adicional de los departamentos de recursos humanos para atraer talento a sus empresas. En el mundo de hoy día, los tradicionales modelos de trabajo encorsetados están perdiendo la batalla frente a las nuevas tendencias del workplace. Espacios tales como las cubiertas verdes, muy susceptibles de ser empleadas como zonas de reunión y trabajo informal o colaborativo, cada vez son más apreciados.

Es posible que en la azotea de tu edificio exista un jardín y que todavía no lo sepas; ¿por qué no lo averiguas? En el más que probable caso de que no sea así, ¿por qué no propones su instalación a los propietarios del inmueble?

La rehabilitación verde en edificios de oficinas

En la comunidad científica siempre ha existido debate en derredor de una gran cuestión; ¿es el universo infinito o finito? Aunque no es objeto de este blog y si en algo te interesa el asunto, sólo apuntaremos lo siguiente: los líderes de opinión en la materia afirman que, aunque el universo es infinito en el espacio, es finito en el tiempo, porque es más grande que la distancia que ha recorrido la luz desde el “Bing-Bang”, la cual todavía no ha llegado a todos sus confines.

No sucede lo mismo con los mercados de oficinas de Madrid y/o Barcelona, en los que el suelo es sin duda finito y no existe más espacio para el desarrollo de nuevos proyectos. La consecuencia directa de ello es que, salvo contadas excepciones, el stock de edificios envejece gradualmente, ante la falta de proyectos de rehabilitación o reforma que actualicen los inmuebles en materia de sostenibilidad, eficiencia energética, funcionalidad e imagen. El problema es especialmente acuciante en el centro de las ciudades.

Ahora bien, si se confirman los buenos augurios sobre la recuperación -o estabilización- del mercado de oficinas, propietarios e inversores quizá deban tomarse en serio la denominada “rehabilitación verde” de sus inmuebles, para que sus edificios no se queden atrás y puedan seguir compitiendo en plazas cada vez más exigentes por parte de los grandes usuarios de espacio. Pero empecemos por el principio; ¿qué es exactamente una rehabilitación verde?

La rehabilitación verde (conocida en EE.UU. como “green retrofit”)

Para facilidad de referencia la llamaremos aquí rehabilitación verde, aunque más bien se trate de una “retroadaptación”, una “retroinstalación” o un “reequipamiento”, consistente en mejorar un edificio ocupado total o parcialmente, con el objetivo de conseguir eficiencias relativas al uso de la energía y el agua, así como bondades en cuestiones de iluminación artificial y natural, calidad del aire, acústica y habitabilidad general para los inquilinos.

¿Qué tipo de usuarios o inquilinos son impulsores de la rehabilitación verde en los edificios que ocupan? Las empresas más a favor de esta iniciativa quedan encuadradas en tres categorías fundamentalmente; la empresa pública, la gran multinacional y las start-up. La empresa pública persigue -y debiera perseguir más- cualquier iniciativa verde, particularmente por dar ejemplo en materias muchas veces reguladas por ella. Las grandes multinacionales internalizan la rehabilitación verde para cumplir con sus políticas de responsabilidad social corporativa y así poder “presumir” de ello frente a sus accionistas e inversores. En último lugar, las start-up prefieren ocupar este tipo de edificios puesto que es una manera de atraer talento a sus corporaciones, firmas modernas y jóvenes en las que se valora mucho un workplace sostenible, dinámico, flexible y colaborativo.

¿Se puede hacer una rehabilitación verde parcial de un edificio de oficinas? Aunque técnicamente es posible y muy común -se pueden incluso obtener certificaciones de sostenibilidad para plantas independientes dentro de un edificio- el ideal es acometer este tipo de mejoras para la totalidad del inmueble. Sólo de este modo se pueden realizar las modificaciones integrales necesarias para conseguir unas economías de escalas que justifiquen claramente la inversión.

El enfoque integral no solamente se refiere a que la rehabilitación verde ha de abarcar toda la superficie del inmueble, sino también a que se deben estudiar todos los sistemas (iluminación, aire acondicionado, suministro eléctrico y de agua, etc.) de manera conjunta. Será más probable la obtención de mejoras y ahorros energéticos si el diseño de la nueva infraestructura se hace teniendo en cuenta que dichos sistemas pueden funcionar de manera más eficiente si están conectados entre sí.

¿Existe realmente un valor añadido desde el punto de vista financiero en la rehabilitación verde? Además de los evidentes ahorros en cuanto a consumos de diferente índole, los resultados indican que el principal beneficio latente reside en la productividad ganada cuando el espacio ocupado cumple con los parámetros de sostenibilidad. Es muy diferente trabajar con luz natural y con aire de buena calidad, a hacerlo en las condiciones contrarias, algo de lo que tanto usuarios como propietarios de edificios de oficinas son cada vez más conscientes. Este mensaje está calando poco a poco en la comunidad inmobiliaria, haciendo cada vez más fácil justificar un diferencial en renta para aquellos edificios que se han beneficiado de una rehabilitación verde.

No obstante, es importante reseñar también que, en el pasado, muchos propietarios se han resistido a acometer este tipo de mejoras puesto que, ante una inversión de significativo calibre -de cuyos beneficios disfrutan casi en exclusiva los inquilinos-, no siempre han conseguido repercutir el coste de la rehabilitación a través de las rentas. Esperemos que esto cambie y que el mercado asuma que el coste de manutención y ocupación de un parque de oficinas más verde y moderno ha de ser repartido entre todos sus beneficiarios.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Consideras que los inquilinos entienden este discurso y que están dispuestos a pagar una renta algo mayor por ocupar un edificio “retroquipado” con tecnología verde y moderna?

Tendencias en sostenibilidad para 2016

La aplicación de criterios de sostenibilidad y eficiencia energética a la construcción de inmuebles de todo tipo no es nueva. Esta tendencia existe ya hace años, pero huelga decir que en España todavía queda mucho camino por recorrer en este sentido.

La revista Forbes, en su informe “No More Wasted Energy: The Power of Energy Intelligence Software” analiza esta cuestión y arranca su estudio preguntando por las tendencias en sostenibilidad a ciertos ejecutivos, todos ellos líderes de reconocido prestigio en empresas de alcance internacional.

El resultado de lo anterior es que existe un amplio consenso en la necesidad de aplicar criterios de sostenibilidad y eficiencia a la construcción, destacando cuatro factores sobre los demás como catalizadores de dicha necesidad.

Tendencias en sostenibilidad; ¿cuáles son sus catalizadores?

1.- Una mayor conciencia de ahorro energético. Antes de la grave crisis financiera de 2007/2008, no había motivos para buscar reducciones de coste a través de la sostenibilidad y la eficiencia energética. Los negocios funcionaban tan bien que nadie prestaba atención a los beneficios latentes y dimanantes de una adecuada política de optimización en el apartado de la energía. La manera de afrontar estas partidas de gastos ha cambiado mucho y hoy día se es mucho más consciente en el apartado de la sostenibilidad y de la responsabilidad social corporativa.

2.- Una mayor volatilidad en los precios eléctricos. Los precios de la electricidad son cada vez más volátiles, motivo por el que las empresas adoptan estrategias proactivas de reducción y optimización en el consumo. Ganan peso las certificaciones energéticas aplicables al ámbito inmobiliario y constructivo, obligando a usuarios y promotores a cuidar apartados de gasto que no siempre habían sido foco de su atención.

3.- Un cambio cultural y generacional que va más allá del mero cambio en la conciencia de ahorro energético. Conforme se van incorporando trabajadores más jóvenes a las plantillas de las empresas, éstas van adaptándose al estilo, necesidades y expectativas de estos nuevos empleados. La sostenibilidad deja de ser un concepto restringido al ámbito de la empresa y se entiende como un mayor respeto por los recursos humanos, la ciudadanía en general, el medioambiente y la naturaleza. Se huye cada vez más del estereotipo de empresa rígida que no escucha ni observa lo que sucede a su alrededor.

4.- El efecto Prius. En su momento, el Toyota Prius fue el símbolo de lo que estaba por venir en el sector de la automoción y fueron muchas las personalidades del mundo del cine, el arte o la política las que adoptaron este vehículo como medio de transporte, convirtiéndolo para el gran público en algo digno de admiración o incluso como algo “sexy”. En el mundo de la construcción ha sucedido algo parecido y los edificios eficientes tienen mejor imagen para muchos inversores y usuarios. Esta percepción ayuda a que se produzca un efecto contagio de cualquier política sostenible.

Dicho lo cual y entendidos los motivos que han permitido hacer avances en cuestiones de construcción verde o construcción sostenible, a continuación queremos exponer las tendencias que se presentan en este ámbito para el recién estrenado 2016.

Tendencias en sostenibilidad para 2016; seguimos avanzando

  • Nuevos materiales

Se impone el uso de materiales respetuosos con el medioambiente en la construcción sostenible. La sostenibilidad comienza mucho más atrás en el proceso constructivo y se procura que todos los materiales empleados sean biodegradables, reciclados o reciclables. Esto se hace para que no sólo el producto final sea un inmueble compuesto de elementos sostenibles sino también que todos los desechos generados durante la construcción sean lo menos contaminantes posible.

  • Arquitectura verde en iluminación y climatización

En muchos casos, no es difícil cambiar unos mínimos criterios técnicos de un proyecto arquitectónico convencional para convertirlo en un proyecto verde. Por ejemplo, una de las tendencias en sostenibilidad cada vez más seguidas por arquitectos y constructores es el uso de las corrientes naturales de aire para enfriar o calentar, así como al empleo de la luz natural por cuestiones de iluminación.

  • Los edificios de energía cero

Son edificios cuya generación propia de energía a lo largo de un año debe ser igual a la energía demandada. Dependen para ello de fuentes alternativas, como lo son la energía solar, la eólica o los biocombustibles, permitiéndoles operar de manera independiente a la red eléctrica convencional. Este tipo de construcción es significativamente más cara, pero en el largo plazo produce grandes ahorros, además de evidentes beneficios para el medioambiente.

  • La gestión correcta del agua

Los edificios consumen aproximadamente el 15% de toda el agua consumida en el mundo, motivo por el que es clave buscar formas para reducir y optimizar su consumo. En los edificios de oficinas, por ejemplo, encontraremos cada vez más apliques y sistemas que administren mejor este bien tan escaso y se implementarán políticas concretas y medibles de gestión del agua. Es una de las tendencias en sostenibilidad más visibles para el usuario.

  • Cristales inteligentes en fachadas

Avanzando a pasos agigantados, existen ya cristales que se adaptan a las circunstancias particulares de cada estación del año. Se trata de materiales que bloquean los rayos del sol en verano pero que en invierno relajan sus propiedades para permitir la entrada de calor. De este modo se reducen drásticamente las necesidades de climatización de los edificios.

  • Cubiertas frescas y cubiertas verdes

Las cubiertas frescas son básicamente cubiertas reflectantes. Gracias al uso de materiales especiales como azulejos o pinturas, se reflejan los rayos solares y se disminuye la temperatura interior del edificio. Las necesidades de climatización son pues también menores. De manera análoga, las cubiertas verdes o ajardinadas son una alternativa sostenible que evita el impacto directo del sol en la cubierta.

Y éstas son las tendencias en sostenibilidad que desde MisOficinas creemos más relevantes; ¿consideras que nos hemos dejado alguna? ¿Hay algo digno de mención que quieras compartir con nosotros? ¡Deja tu comentario y háznoslo saber!