Ecommerce: distribución en el centro de las ciudades

Ecommerce: distribución en el centro de las ciudades

La distribución de mercancías en el centro de las grandes ciudades se ha convertido en un problema
para comercios grandes y pequeños en el que el ecommerce, con sus ventas online y entregas
puerta a puerta, representa ahora mismo una amenaza latente.
A diferencia de otros países europeos, las ciudades españolas se han poblado en los últimos años de
grandes centros comerciales que se han situado invariablemente en las periferias. Bajo ese esquema,
la logística de las distribuciones de mercancías ha funcionado bien para garantizar los
abastecimientos de los productos.
El problema ha surgido cuando las grandes cadenas de ventas han buscado recuperar los
abandonados centros de las ciudades con tiendas de proximidad más pequeñas. Es lo que se ha
dado en llamar el ‘Efecto Mercadona’. Un fenómeno que ha creado un incremento del movimiento de
mercancías en espacios comerciales abiertos de los centros urbanos que son clave para las nuevas
estrategias de ventas de marcas. Son los casos de las tiendas de Corty, Carrefour Express,
Decathlon o la misma Mercadona.
Solo en Madrid acceden cada día laborable a la ciudad no menos de 12.000 camiones con
mercancías y se realizan 43.000 operaciones de descargas. Muchas de ellas en el congestionado
centro con lo que supone para la interferencia del tráfico rodado, para el bloqueo de calles o para los
estacionamientos en zonas no permitidas. Se trata de una congestión por descargas no planificadas
que tienen lugar a las mismas horas e, invariablemente, en los mismos lugares.
Este problema puede complicarse aún más, si el incremento de las ventas de los ecommerce sigue
multiplicándose como hasta la fecha. A diferencia de los grandes del comercio, las ventas de las
tiendas online, que ni siquiera necesitan de comercios físicos, llevan los productos a través de rutas
de reparto con entregas en menos de 24 horas directamente al domicilio de los compradores.
Se trata de un flujo de ventas no convencional para el que se habrán de crear nuevas plataformas de
distribución urbana flexibles y con capacidades para absorber picos de entregas como los de las
fechas clave de las Navidades, pero que también habrán de ser rentables para sus gestores. Sus
soluciones habrán de llegar con remedios de choque efectivos bajo el brazo que racionalicen los
servicios de reparto de mercancías.
Ese es el futuro y la solución más viable para la explosión de las ventas de los ecommerce que se
avecina.

El papel de internet en el sector inmobiliario

Solamente si nos detenemos un momento a reflexionar sobre ello, podremos entender el calibre y profundidad de la revolución que ha provocado internet en el sector inmobiliario. La “red de redes” ha traído consigo cambios otrora impensables, en todos los ámbitos de nuestras vidas, incluyendo por supuesto el correspondiente al real estate.

Dependerá mucho de los años que tengas, pero no necesitas ser muy mayor para entender el alcance de dichos cambios. No hace tanto tiempo que el fax era el principal medio de comunicación escrita con clientes y propietarios de inmuebles. Las bases de datos inmobiliarias encontraban su soporte principal en el papel y acostumbrábamos a crear las fichas descriptivas de cada oficina o local con Word o PowerPoint.

“En los viejos tiempos”, la única manera de hacer networking era acudiendo a una feria, evento o conferencia y llegadas las fechas navideñas, la mitad de la empresa pasaba varios días firmando postales de felicitación y la otra mitad las ensobraba. Los mailings a nuestra cartera de clientes se hacían por vía postal y el teléfono solamente se utilizaba para hablar, una actividad hoy día casi en peligro de extinción.

Si echáramos la vista algo más atrás, hasta los tiempos previos al ordenador personal, el cambio sería todavía más abrupto, pero no es nuestra intención profundizar en ello; centrémonos en el papel de internet en el sector inmobiliario hoy día.

¿Internet en el sector inmobiliario = desintermediación?

La realidad es que en esta era de internet en la que vivimos, el trabajo de búsqueda de un inmueble -de cualquier tipología- parece haberse hecho muy fácil. Gracias a los diferentes buscadores inmobiliarios existentes, podemos conocer la oferta disponible con todo lujo de detalle, y no solamente en nuestro mercado o área de influencia; sea el que sea el rincón del mundo en el que busquemos, encontraremos aquello que buscamos.

Desde la pantalla de nuestro ordenador, nuestra tablet o nuestro teléfono móvil, podemos comprobar precios, detalles y disponibilidades, localizar informes de mercado, analizar fotografías aéreas y estudiar cualquier zona a pie de calle, casi como si paseáramos por la acera. Podemos conocer los servicios existentes en la zona y hasta el precio del gimnasio cercano a la casa, oficina o local que buscamos. Y da igual dónde busquemos. No importa si lo hacemos en Francia -por ejemplo- y no hablamos el idioma. Todo lo que encontramos en internet ya puede ser traducido con un solo clic de nuestro ratón. Incluso si queremos mantener una videoconferencia con alguien que habla una lengua diferente a la nuestra, existe ya el software de traducción simultánea que hace posible una comunicación verbal sin barreras idiomáticas.

Y los efectos de internet en el sector inmobiliario tocan muy de cerca a sus profesionales. En el pasado, el mayor activo de los intermediarios era precisamente la información que tan celosamente guardaban; información de clientes y contactos importantes, pero también información de inmuebles para el alquiler o la venta. Saber quién vendía qué, quién compraba y conciliar los intereses de unos y otros era una cuestión de inteligencia militar, casi artesanal.

Ahora bien, gracias a internet, los mercados y plazas son cada vez más transparentes. De manera prácticamente literal, “toda la información está al alcance de todos”. Todo se puede conocer y estudiar en internet. Todos tenemos presencia en las redes sociales. Toda la oferta de oficinas de Madrid y Barcelona la puedes encontrar en MisOficinas (¡por ejemplo!). Se han igualado las condiciones para competir de todos los “players” y, a priori, nadie cuenta ya con la ventaja que supone el uso de información privilegiada. ¿Esto quiere decir que la intermediación inmobiliaria es una disciplina condenada a la extinción?

La respuesta corta es que sí. Inevitablemente, la automatización de los procesos y la transparencia en la información hacen de la labor comercial un arte cada vez más prescindible, y no solamente en el mercado inmobiliario. Muchas otras profesiones que subsisten gracias a una distribución imperfecta de la información terminarán también por desaparecer, en tanto en cuanto dicha información se haga más accesible, entendible o digerible para el gran público.

Pero la respuesta larga es que el papel de internet y la tecnología en el sector inmobiliario es positivo para los profesionales de la intermediación, básicamente porque es muy diferente disponer de la información a saber comprenderla, interpretarla y aprovecharla. Siempre tendrá valor añadido el saber hacer profesional, el conocimiento local o la perspectiva cultural que un experto inmobiliario tenga de un mercado o una zona. Las decisiones inmobiliarias nunca se basarán solamente en factores objetivos de localización, precio o rentabilidad; pesarán también factores subjetivos y emocionales que condicionarán las transacciones, y es la labor del intermediario la de arbitrar y facilitar las relaciones entre los que participan en dichas transacciones.

En resumidas cuentas, la rebelión de las máquinas llegará, pero todavía no… ¿o sí?

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