Ciudades financieras: la nueva tendencia en oficinas para empresas

El multimillonario Bill Gates es conocido y afamado mundialmente por la creación, impulso y desarrollo de Microsoft. No obstante, no tanta gente sabe que también fue él el primero en crear una ciudad financiera para concentrar sus oficinas y trabajadores, ahorrando costes y buscando la mayor eficiencia. Un modelo que actualmente se está expandiendo por las principales urbes del mundo. De este modo, ya en 1986 sus trabajadores de la sede central de Microsoft en Seattle fueron ubicados en su ciudad financiera de Redmond.
En la actualidad son las grandes multinacionales tecnológicas como Google, Facebook o Twitter, y cómo no Microsoft, las referentes en cuanto a ciudades financieras. Pero muchas otras empresas, de sectores tan diversos como la banca, el automóvil o las energéticas, están copiando este modelo, siendo ejemplos de ellos la ciudad financiera del BBVA en Madrid, con su emblemático edificio de «La Vela» o el Distrito C de Telefónica.
¿En qué se caracterizan las ciudades financieras?
Si algo define a estas nuevas ciudades, además del hecho de concentrar en ellas a varios miles de trabajadores y directivos, es la búsqueda de ahorro al máximo en costes y que apuestan por la innovación en todos los sentidos, incluido el medioambiental. De este modo, se las suele conocer como «ciudades verdes», pues buscan con sus futuristas diseños, con materiales como el vidrio y con las últimas tecnologías ahorrar tanto en aire acondicionado como en calefacción, emitiendo consecuentemente mucho menos C02 al planeta que otras empresas de similares características y tamaños. También ahorran en iluminación y suelen optar por energías renovables. Por ejemplo, la citada sede de Telefónica cuenta con 16.600 paneles fotovoltaicos para recoger la luz solar, lo que la convierte en una de las principales plantas productoras de este tipo de energía en Europa.
Otro aspecto en el que suelen poner la mirada este tipo de edificios es en el ahorro de agua. Su calefacción suele ser siempre solar y lleva incorporados circuitos para reutilizar el agua, como sucede en el edificio Abelias del Banco Popular, ubicado en Madrid.
La primera en establecerse en la capital española fue la ciudad financiera del Banco Santander, ya en 2004. Mientras que una de las últimas ha sido Vodafone, la cual se expande por cinco edificios y 50.000 metros cuadrados.
Todo integrado, una auténtica ciudad
Pero cuando hablamos de ciudad financiera no nos referimos solo a que miles de personas trabajan ahí. Sino a que realmente pueden hacer allí su vida. Estos macro complejos incluyen desde restaurantes a supermercados, farmacias, centros médicos, guarderías, polideportivos, transporte público y otros servicios como peluquerías, tintorerías, librerías, zonas verdes…
Como puedes ver, las multinacionales huyen de los abarrotados y caros centros urbanos, para establecerse en el extrarradio, donde logran mayor productividad, más eficiencia energética y de recursos humanos, así como mayor control de todo el proceso productivo.